martes 17/5/22

San Bartolomé, un proyecto con futuro

Cualquier comienzo es siempre una tarea compleja. Así es desde el día en que nacemos: empezar a caminar, tratar de comunicarnos, aprender a relacionarnos… y cada uno de esos inicios, siempre con sus retos, obstáculos, satisfacciones y aprendizajes.

Este mandato arrancó en San Bartolomé con un proyecto claro suscrito con la ciudadanía, con unas metas por alcanzar. Un grupo de personas comprometidas con el municipio nos embarcamos -desde una clara ideología progresista y la defensa de los valores sobre los que reposa la justicia social- en una aventura capitaneada por Alexis Tejera Lemes. Nunca pensamos que la hoja de ruta marcada en mayo de 2019 fuese a verse alterada por hechos tan dolorosos como los vividos en los últimos meses. Su fallecimiento ha sido un duro golpe para San Bartolomé y, por qué no decirlo, para Lanzarote, porque fue un hombre querido y respetado en toda la isla.

No me cansaré de expresar el honor que supone para mí el haber andado este camino junto a Alexis, compañero cuyos principios y valores personales marcaron la diferencia en la forma de hacer política. Asumir la responsabilidad de ser alcalde de San Bartolomé es mi homenaje diario al amigo. Por respeto a la persona que fue y a la manera como eligió vivir, yo he optado por recordarlo con la alegría de su sonrisa siempre presente, con la entereza que nos encomendó, con el orgullo de poder continuar el proyecto con el que iniciamos esta andadura.

San Bartolomé, como toda Canarias y como prácticamente todo el planeta, está sufriendo las consecuencias socioeconómicas y sanitarias de una pandemia que nos ha obligado a entender la vida de una manera desconocida hasta ahora, a adaptarnos a nuevos condicionantes.

Decía antes que todo inicio es siempre una labor complicada, pero con franqueza debo confesar que mi nueva responsabilidad no es un salto al vacío: por fortuna he tenido al mejor maestro y compañero, al mejor equipo y el mejor escenario, que no es otro que el municipio de San Bartolomé.

Continuamos así un proyecto que permanece intacto, porque sabemos es el mejor para el municipio. Así ha quedado de manifiesto con la pandemia: en el peor momento, hemos sabido responder de manera contundente ante la ciudadanía y hemos entendido la urgencia de incrementar al máximo posible la apuesta por políticas sociales efectivas.

El COVID ha dejado al desnudo las debilidades de nuestra sociedad, pero también nos enseña una serie de lecciones que no debemos olvidar, como el ejemplo de fortaleza de nuestros mayores, su capacidad de adaptación y resistencia ante las adversidades. Apostamos por una atención integral desde la plena conciencia de que dentro de este sector conviven realidades muy distintas. Por ello, hemos puesto en funcionamiento un programa de atención personalizada para evitar el aislamiento social y seguimos trabajando por su bienestar con proyectos como el centro de respiro familiar o la articulación de una completa red de voluntariado.

Hoy no entenderíamos de otra manera a nuestro municipio. No lo entendemos sin ellos, como tampoco sin una juventud que quiere comerse el mundo y necesita los instrumentos para lograrlo. Ellos y ellas están llamados a protagonizar la revolución medioambiental, a marcar el ritmo cultural, a cambiar el rumbo del planeta, a desarrollar su infinita capacidad transformadora. Representan el futuro y de la voz que les demos hoy dependerá el San Bartolomé del mañana. Los necesitamos y hemos de seguir creando para ellos espacios de encuentro y reflexión adaptados a sus demandas y, sobre todo, a lo mucho que tienen que decir.

Decía siempre Alexis que el valor de este municipio reside en su gente, en las casi 20.000 personas que lo construyen a diario. Creo, francamente, que así es. Sigamos trabajando entre todos y todas por un San Bartolomé social, solidario y sostenible, un municipio integrador, ese municipio soñado.

San Bartolomé, un proyecto con futuro
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