martes. 04.10.2022

Balas contra los ciudadanos

El problema de mentir continuamente es que al final los ciudadanos no nos creemos lo que nos cuentan, sea verdad o no.

¿Recuerdan el cuento de que viene el lobo? Tanto avisó que venía el lobo sin venir, que el día que vino de verdad los vecinos no le creyeron y paso lo que paso. Pues en política está sucediendo lo mismo.

Alguno igual no se acuerda, o no lo ha estudiado, pero Nerón quemó Roma para echarles la culpa a los cristianos y así reforzar su posición ante los suyos y justificar, como castigo, la persecución y eliminación de los que él consideraba que eran sus mayores enemigos, los cristianos.

Hay serias sospechas de Pablo Casado sobre su máster y su carrera de derecho, de la Tesis de Pedro Sánchez para que hablar, mintió sobre lo que serian sus apoyos para gobernar, solo con tirar de hemeroteca lo constatamos,  Cifuentes mintió sobre el suyo, Pablo Iglesias le robo la tarjeta del móvil de Dina para denunciar posteriormente este hecho y hacerse la víctima y Rocío Monasterio empezó a firmar proyectos arquitectónicos bastante antes de tener el titulo.

Felipe González mintió sobre los GAL, Jose María Aznar sobre las armas de destrucción masiva de Irak, Mariano Rajoy sobre la financiación del PP, Jose Luis Rodríguez sobre la crisis económica. Si no lo hubieran hecho, probablemente ninguno habría durado lo que duraron en el cargo.

Si empiezo a poner ejemplos de mentiras constatadas de la clase política tendría que dedicarle un serial literario, ya que las hay de todo tipo y no creo que le ciudadano se merezca un tormento semejante.

Si hay algo que caracteriza y une a todos los políticos sean del signo o ideología que sean y pase el tiempo que pase, es que su capacidad para mentir no tiene límites. No lo hacen piadosamente para defender los intereses de los ciudadanos, sino deliberadamente y con alevosía con el único fin de que no les quiten lo suyo, eso que se creen tienen de por vida, el sueldo y los privilegios.

Con todo esto quiero poner de manifiesto que, si hay alguien al que no se le puede creer nada de nada es al político español, ya que todo o casi todo lo que hace y dice va encaminado única y exclusivamente a mantenerse en el cargo, no vaya a ser que sea honrado y tenga que volver a trabajar como todo hijo de vecino, por un sueldo acorde a sus capacidades. Ese es el verdadero problema.

¿Balas contra Marlaska, la jefa de la Guardia Civil e Iglesias? ¿Una navaja contra la ministra Reyes Maroto? ¿A estas alturas de la campaña cuando algún que otro partido está en el filo? No sé, esto me suena a épocas pasadas.

No pongo en duda que alguien las haya enviado, seguro que algún fenómeno a sueldo de algún otro fenómeno se ha tomado la molestia de buscar la munición y meterla en un sobre.

Que conste que condeno con toda la contundencia del mundo este tipo de amenazas vengan de donde vengan y condenaría a muchos años de cárcel al autor de las mismas. Los que padecimos las amenazas de ETA no podemos revivir estas cosas ni de broma.

Pero creo que detrás de estas amenazas hay algo más y no es precisamente quitar la vida a los amenazados.

Si no nos hubieran mentido tanto, demostrando una y otra vez que lo único que les mueve es su interés personal, quizás los ciudadanos no pondríamos en duda que la misiva recibida podría ser un autentico aviso de intenciones reales.

Al final de todo esto, los que realmente estamos recibiendo balas todos los días, en forma de mentiras, descalificaciones y faltas de respeto entre la clase política, incompetencias manifiestas, incapacidades para llevarnos a mayores cotas de prosperidad y otras muchas lindezas, somos los ciudadanos.

No escapa ni uno, da igual el partido al que pertenezcan que todos funcionan igual, mentir una y otra vez para ocultar su propia incapacidad e ignorancia. Lo de las cartas es única y exclusivamente para no tener que hablar de lo que verdaderamente importa a los ciudadanos, su presente y su futuro, la sanidad y la economía y todo aquello que es verdaderamente importante para la vida cotidiana.

En fin, esta es la “clase” de políticos que nos ha tocado padecer y con esta banda tenemos que bailar nos guste o no.

Yo si les mandaría unas cuantas balas, pero de paja para que se pongan a trabajar de una vez haciendo algo que valga la pena.

Balas contra los ciudadanos
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