martes. 24.02.2026

Tangas y perreras abandonadas

Vivimos en un país de pandereta en el que se aprueban leyes como la de bienestar animal mientras, paradójicamente, se mantiene a perros de la Guardia Civil en condiciones propias del tercer mundo. Perreras peores que baños públicos: jaulas oxidadas, humedad por todas partes y espacios indignos para quienes, después, se les exige que saquen la droga de nuestras calles. ¿De verdad alguien cree que así se cuida a un agente K9?

Si yo fuera uno de esos perros, empezaría a reducir mi labor policial. Y aun así, todo mi respeto para aquellos agentes que duermen en el coche cuando van a formarse porque sus jefes no les han buscado un hotel donde alojarse con su perro. Eso sí es querer a tu compañero. Porque, señor Marlaska, esos canes no están solo para las fotos: son agentes K9, con salud, necesidades y derechos básicos.

¿Por qué no se les permite irse a casa con sus guías? Seguro que estarían mejor. ¿Por qué no crear una ley que obligue a admitir a estos perros en hoteles y hostales, como ocurre con los perros de asistencia? Pero tranquilos, que no es un caso aislado. Basta con mirar a los perros de la policía municipal de ciudades como Madrid: trabajan durante horas y luego regresan a los cheniles, aunque haya guías dispuestos a llevárselos a casa.

No olvidemos que estos perros entregan su vida a la sociedad. Merecen una vida digna, laboral y poslaboral, no solo una foto en el sillón institucional. No es extraño que muchos votantes de Sumar estén decepcionados: en lugar de bienestar animal, tenemos una ley absurda y un Real Decreto 666 que perjudica a haciendas, tiendas especializadas, farmacias, veterinarios y laboratorios. ¿Han visto cómo algunos laboratorios pierden hasta un 30 % de sus beneficios? ¿Han visto cómo aumentan las ventas de productos para humanos recetados por médicos para suplir carencias veterinarias? Sacar leyes sin sentido tiene consecuencias.

Y seguimos sin responder a preguntas clave:

¿Cuándo vamos a retirar de las calles las falsificaciones de arneses de perros de asistencia o terapia?

¿Cuándo vamos a hacer como en Italia o Estados Unidos, donde por ley los perros de asistencia, rescate y policía —agentes K9— pueden viajar en cabina obligatoriamente y no a voluntad de la aerolínea?

¿O es que los intereses económicos no lo permiten, señores políticos que dicen gobernar pero solo cobran?

Al final, lo único que parece claro es que se deja en tanga a perreras, protectoras, veterinarios, marcas y fuerzas policiales. Mientras otros países avanzan, nosotros retrocedemos, con leyes mal hechas y perros mal tratados. Y eso, en un país que presume de amar a los animales, no es progreso: es hipocresía.

Tangas y perreras abandonadas
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