Ya en el siete ocho Rubén Blades hizo un homenaje a los pueblos hermanos de Latinoamérica y reivindicaba su cohesión cantando en ‘Plástico’: “de gente trabajando, buscando el nuevo camino (se ven las caras), orgullosa de su herencia y de ser latino (se ven las caras), de una raza unida, la que Bolívar soñó...”. En un hecho raro o inusual, esta canción finaliza con el cantautor pasando lista a más de una docena de países del continente y los coros respondiendo con un determinante “¡presente!”.
El mismo Rubén, maestro de la canción política y social, publicó en el ocho cuatro el álbum ‘Buscando América’, uno de mis tesoros de acetato, disco de 33 revoluciones, de mi juventud. La canción que dio nombre al álbum no fue la más “comercial” de la época, no sonaba tanto en las radios como ‘Decisiones’, ‘El padre Antonio y el monaguillo Andrés’ o ‘Desapariciones’, pero toda la producción musical sorprendió por su impactante sonoridad de salsa con matices de rock, reggae y jazz latino, manteniendo la profundidad de las letras y el pensamiento crítico de Rubén, en un contexto histórico de dictaduras militares y represiones especialmente en países del sur del continente.
“Te estoy llamando América, nuestro futuro espera, y antes que se nos muera, te vamos a encontrar”, invoca Rubén “Blei” junto a su banda Seis del Solar en ‘Buscando América’; recuerdo que así pronunciaban su apellido con finura y admiración bacanes y melómanos en ambientes salseros de Barranquilla que empecé a frecuentar por mi hermano Edgardo. Gracias hermano porque allí la música estaba al servicio del disfrute y el conocimiento a través de letras que son pura crónica cultural.
Cuarenta y dos años después, también en un contexto de represiones y ataque sistemático a los derechos y libertades, en Estados Unidos, Benito Martínez (31 años) se acaba de apuntar un touchdown artístico de trece minutos visto en directo por 128 millones de espectadores que se pegaron al espectáculo preparado para el medio tiempo del Super Bowl, un espectáculo que no es solo del ‘Conejito Malo’ detestado por Trump, es toda una inmersión cultural, propuesta activista y declaración política de su natal Puerto Rico y de todo el pueblo del continente americano que defiende la vida, dignidad y multiculturalidad.
Una semana antes, Bad Bunny también había hecho historia en la gala de los Grammy, convirtiéndose en el primer artista en ganar la categoría Mejor Álbum del Año en los 68 años de trayectoria de los premios, con una producción interpretada totalmente en español, ‘Debí tirar más fotos’. Benito dedicó el premio a los inmigrantes: “a todas las personas que tuvieron que dejar su hogar, su tierra, su país, para perseguir sus sueños”, y un elocuente “¡fuera ICE!”.
En sus redes sociales, Rubén felicitó a Benito por el Grammy conseguido y también por “solidarizarse con las personas afectadas por estas acciones (abusos de la policía migratoria) no amparadas por la Constitución de los Estados Unidos”, agregando que «hay que tener convicción y valor para expresarse como lo hizo Bad Bunny. Algunos creen que criticar las cagadas de un gobierno o de un presidente convierte a la persona que opina en un ‘subversivo’, ‘comunista’ o en ‘enemigo de Estados Unidos’».
Y mientras el mundo está indignado por la cacería a personas inmigrantes en USA, en España, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, acaba de anunciar la concesión de la Medalla Internacional a la USA de Trump por ser “faro del mundo libre”. Así anda el patio, y tanto, que ya otorgó esta misma condecoración al motosierra Milei.
Ante las palabras de Benito en la ceremonia de los Grammy, era previsible otra defensa enraizada de la humanidad una semana después en el Super Bowl. Su actuación, que en lo puramente artístico puede gustar más o menos, fue ejemplo del poder transformador de la expresión artística y la magnitud de su influencia global.
La actuación de Bad Bunny no solo está en boca del mundo hispanohablante, por ello creo justo reconocer el papel de la National Football League (NFL), que en un acto de valentía y libertad decidió no cortarle las alas a Benito para que su música y sus mensajes se exhibieran en ese escaparate infinito que es el Super Bowl.
Transmisión en directo y plataformas digitales que acumulan millones de visualizaciones del espectáculo de América y del orgullo del boricua Benito, que, en un acto de resistencia cultural, cantó por Rubén, por todo el pueblo de Latinoamérica y las personas de todos los continentes y culturas respetuosas de los derechos humanos, libertades y diversidad.
