El Comité Local de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC) de Teguise ha denunciado el progresivo abandono que sufren algunos de los principales elementos del patrimonio histórico y etnográfico del municipio, y ha exigido al Ayuntamiento de Teguise y al Cabildo Insular que dejen atrás la política de los anuncios y actúen con un plan integral, coordinado y dotado económicamente para garantizar su conservación.
La organización canarista recuerda este miércoles en nota de prensa que los taros, los molinos, las caleras y el conjunto histórico de La Villa de Teguise constituyen un legado que explica la forma en que generaciones de lanzaroteños fueron capaces de habitar una isla marcada por la escasez de recursos, el viento y el esfuerzo colectivo. Su conservación no responde únicamente a un deber cultural, sino también a un compromiso con la identidad y la memoria del pueblo lanzaroteño.
“Un pueblo que abandona su patrimonio termina perdiendo parte de su identidad. No podemos permitir que quienes gobiernan conviertan nuestra historia en una fotografía para los folletos turísticos mientras dejan que el deterioro avance año tras año”, afirma la secretaria local de NC-BC en Teguise, Belén Machín.
Desde NC-BC recuerdan que los taros representan la arquitectura tradicional de piedra seca y la adaptación del campo lanzaroteño a un territorio hostil; los molinos mantienen viva la memoria de la producción del gofio y de la economía del cereal; y las caleras reflejan una actividad que durante siglos generó empleo y permitió construir viviendas, proteger aljibes y mejorar las condiciones de vida de la población.
A este patrimonio etnográfico se suma el extraordinario valor del Conjunto Histórico de La Villa de Teguise, declarado Bien de Interés Cultural en 1985. Sin embargo, la organización considera que esa protección legal resulta insuficiente si no va acompañada de inversiones, mantenimiento permanente y una estrategia pública de conservación.
NC-BC denuncia la ausencia de una planificación preventiva, de programas permanentes de mantenimiento y de una vigilancia sistemática sobre el estado del patrimonio. A juicio de la formación, Ayuntamiento y Cabildo reaccionan únicamente cuando el deterioro ya es evidente o cuando la presión social obliga a intervenir, sin una política estable que permita conocer el estado real de los bienes protegidos, las prioridades de actuación o los recursos económicos destinados a su recuperación.
La organización recuerda además que la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias establece con claridad las responsabilidades de ambas administraciones. El Ayuntamiento debe mantener actualizado el catálogo municipal, desarrollar los instrumentos de protección y actuar frente a cualquier riesgo de deterioro, mientras que el Cabildo tiene la obligación de definir y ejecutar la política insular de conservación, coordinar las actuaciones e inspeccionar el cumplimiento de la normativa.
Por ello, NC-BC propone la elaboración conjunta de un Plan Integral de Protección y Recuperación del Patrimonio Histórico y Etnográfico de Teguise, con financiación plurianual, calendario público y participación ciudadana.
NC-BC propone igualmente vincular la recuperación del patrimonio a programas de formación y empleo para jóvenes en oficios tradicionales como la piedra seca, la carpintería, la restauración o el trabajo con la cal, convirtiendo la conservación del patrimonio en una oportunidad para generar empleo cualificado, preservar conocimientos y avanzar hacia un modelo económico más arraigado al territorio.
“Recuperar nuestro patrimonio también es recuperar Lanzarote. Significa respetar el trabajo de quienes construyeron esta isla, fortalecer nuestra identidad colectiva y demostrar que otra forma de gestionar es posible, poniendo la cultura, el territorio y el interés general por delante de la propaganda y la improvisación”, concluye Machín.
