jueves. 01.12.2022

Carta abierta a Raquel Santana Soria

Querida sobrina,

Bravo por haber ido a Londres, teniendo 17 años, para indagar posibilidades académicas. Te ocupas de tu presente y futuro y lo haces no sólo analizando qué te ofrece tu comunidad autónoma y cuáles son las posibilidades en otras comunidades de España, sino también valorando las opciones universitarias de Reino Unido. Te sientes libre, ejerces tus derechos y obligaciones de manera ejemplar siendo una estudiante modélica; encantas a tu familia como hija, nieta, prima y sobrina; eres curiosa, lectora, deportista, solidaria, empática, culta, fiel, leal y ecuánime.

Has intentado, junto a tu amigo Brandon, regresar a casa y no te dejaron subir al avión. Pero no una vez, sino dos veces y con dos compañías aéreas diferentes. Siendo menor de edad, estás en un país ajeno a la Unión Europea viviendo una insólita experiencia. Estás aprendiendo qué es la injusticia y lo estás haciendo de una manera que, sin lugar a dudas, no olvidarás jamás. Digo injusticia porque en todo momento tus acciones, y las de tu amigo, han estado ajustadas a derecho pese a lo cual, te han arrebatado exactamente eso, tus derechos.

En Canarias, y desde antes de que intentaras subir al primer avión, hay un marco normativo que permite a cualquiera que venga de fuera de España subirse a aviones o barcos sin test hecho previamente. Si tú tienes un billete de avión Londres-Lanzarote tienes un contrato con esa compañía aérea. Por tanto, tienes derecho a subirte a ese avión y puedes hacerlo optando a hacerte test de antígenos cuando llegues a Lanzarote, según establece la normativa canaria plenamente vigente. Esto podrá gustar más o menos, pero es la norma que tenemos hoy en Canarias y la que todos debemos acatar, todos es todos. Me refiero a todos los canarios, a todos los empleados de las compañías aéreas que operen con Canarias desde cualquier aeropuerto de Europa, a todos los políticos y funcionarios del Ministerio de Sanidad, a todos los políticos y funcionarios del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a todos los políticos y funcionarios del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, a todos los políticos y funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y a todos los políticos y funcionarios que trabajan en La Moncloa. 

Raquel, estás siendo cabeza de turco del peor gobierno de España, desde 1978, en su oculto pulso con el gobierno autonómico de Canarias que, aunque ambos compuestos por las mismas fuerzas políticas, el de las islas ha acertado plenamente con el Decreto 87/2020, firmado por el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres. Frente quienes han decidido solucionar problemas valientemente, con un Decreto jurídicamente impecable, están los inútiles que desde que saltaron las alertas internacionales de la pandemia a principios de año han llevado a España a liderar la morbilidad y mortalidad, relativas a la población, y a mostrar los indicadores económicos más preocupantes de todos los países de la OCDE. Los mismos monclovitas que como reacción a la bofetada de guante blanco dada por Presidencia del Gobierno Canarias, no mueven un dedo por vosotros, dos menores conejeros tirados y desamparados en Reino Unido. Es más, no es que el Gobierno de España no mueva un dedo por ti y por Brandon, es que hace todo lo posible para reventar lo establecido en el magnífico Decreto canario que os da cobertura, seguridad jurídica y amparo ante todo vuestro proceder desde que intentasteis embarcar sin tests. Pero es que es tan cobarde el actual Gobierno de España que, dado que ha decidido no impugnar el Decreto canario porque sabe que la impugnación no tendría recorrido habida cuenta de la perfección jurídica con que está hecho, viendo cómo queda en evidencia su extremada ineptitud, palpando cómo un gobierno autonómico le está dando una lección política y de gestión, decide dar la espalda a la obligada y debida lealtad institucional y en lugar de apoyar y difundir por toda la UE sus ventajas turísticas, pone infinitos palos en la rueda hasta detener su giro.

Me consta, y te consta, que Instituciones canarias están haciendo esfuerzos para sacaros de la lamentable y grotesca situación en la que estáis, pero también me consta que algunas personas, mediocres personas, os acusan veladamente de haber acudido a Gatwick sin tests cuando habían transcurrido sólo 7 horas desde la entrada en vigor del Decreto que os amparaba; como si esa gente, mediocres ellos insisto, no hayan esperado nunca a estar amparados por una normativa que les favoreciera para actuar.

¿Sabes Raquel?, en Canarias entran cientos de ilegales a diario, muchos de ellos infectados por el SARS-CoV-2, sin tests hechos en origen y son alojados inmediatamente en hoteles por el mismo gobierno que os pone zancadillas ocultas, para que no se note demasiado su confrontación con el gobierno de Canarias, a Brandon y a ti. A esos ilegales les dan el desayuno, la comida y la cena que vosotros os tenéis que pagar en Londres. Sin embargo, vosotros que sois canarios y que vuestros padres contribuyen desde hace décadas a las arcas de la Hacienda española, padecéis el calvario que estáis padeciendo. Si en vuestra situación, en lugar de vosotros estuvieran hijos menores de quienes directa o indirectamente han contribuido y contribuyen a este despropósito, otro gallo cantaría.

Permíteme, en cualquier caso, admirada sobrina, sugerirte que saques lo positivo de este episodio que te ha tocado vivir. Lo has hecho bien, muy bien. Has obrado inteligentemente acogiéndote a lo que siempre todos tenemos que acogernos: LA LEY. Quien te diga lo contrario, sencillamente, óbviale, no merece la pena ni escucharle. También te sugiero que, como conclusión, saques que en toda vicisitud hay grandeza y vileza, bondad y maldad, inteligencia y torpeza. Conociéndote, seguro que hoy eres más fuerte que ayer, pero también más débil que mañana.

Carta abierta a Raquel Santana Soria
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