domingo 19/9/21

¡Con el drama no se juega!

Cada año, millones de personas son forzadas a desplazarse de su país de origen o su lugar de residencia habitual. El hambre, las guerras, gobiernos dictatoriales o simplemente la esperanza de encontrar un futuro mejor son los motivos que mayormente mueven grandes flujos migratorios hacia Canarias. Lo que para nosotros y para muchos es un drama humano, otros lo ven como una oportunidad de sacar rédito político mediante el populismo, la falsificación de datos y lo que es más grave, la incitación al odio.

Cada persona tiene una historia, una vida, una familia que deja atrás por la desesperación de encontrar un futuro mejor para todos ellos. Probablemente, casi nadie deja atrás su lugar de origen, su cultura y su vida si las condiciones de vida fueran mínimas para vivir. Cada semana, un porcentaje de todos ellos se queda a mitad de camino, en un gran cementerio lleno de cadáveres que ni siquiera tienen nombre y a los que sus familias no pueden ni despedirlos como merece cualquier ser humano.

El tema de la inmigración está muy caliente en cada uno de los órganos políticos. Y no trato de restarle importancia, porque en el actual contexto de crisis que vivimos hoy, este fenómeno ha experimentado un gran repunte en las costas canarias durante los últimos meses. Y ahí es donde las instituciones deben trabajar conjuntamente con todos los recursos que estén al alcance para aliviar la saturación de migrantes que sufre Canarias en estos momentos.

Todos estaremos de acuerdo que esta situación requiere de medidas conjuntas para hacer frente a este gran repunte migratorio, pero es un tema bastante sensible como para buscar un enfrentamiento con ello. Y en eso trabaja la ultraderecha, con bulos, falsificando datos y magnificando cualquier suceso que pueda darse en la sociedad. Si hay algo claro es que la delincuencia no entiende de nacionalidades.

España recibe fondos cada año de la Unión Europea destinados a la recepción de inmigrantes según el volumen de personas acogidas. No vale decir eso de “nos cuesta dinero a todos”, aunque algunos partidos lo digan sabiendo que mienten y que a los españoles no les cuesta ni un euro la atención de estas personas. Eso sí, esta es la única manera que tienen de llegar al poder utilizando un lenguaje guerracivilista y populista, aunque a la mayoría nos despierte viejos fantasmas del pasado.

Es obvio que en la situación actual urgen medidas para ofrecer otras alternativas que permitan descongestionar la situación en las islas, pero si hay algo que podemos evitar es que el virus del racismo y la intolerancia se expandan. No olvidemos que el pueblo canario también fue emigrante para buscar mejores opciones de vida y ha servido para crear lazos culturales con países latinoamericanos. Algo no muy lejano, pero que a menudo algunos olvidan.

Hoy son ellos, mañana podremos ser nosotros, así que sigamos usando la mejor vacuna contra la ultraderecha y sus argumentos: solidaridad, empatía, respeto e igualdad. Aunque quieran ver que con sus ideas sobre la inmigración representan a una gran parte del pueblo canario, no nos olvidemos que en las últimas elecciones no consiguieron representación en las islas. Canarias siempre ha sido un ejemplo contra la intolerancia, el racismo y la discriminación. En definitiva, una sociedad donde quepamos todos, porque el drama y la desesperación no son un juego.

¡Con el drama no se juega!
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