jueves. 18.04.2024

Una lectura en clave canaria de las elecciones gallegas

El PP vuelve a arrasar en Galicia, nada nuevo bajo el sol, la tendencia derechizante de nuestras sociedades occidentales se impone muy claramente en casi toda España. Más allá de este detalle previsible, cabe destacar el batacazo del Partido Socialista de Sánchez, junto con el de su socia Yolanda y su proyecto Sumar -que poco o nada suma, más bien resta-. Se estallan igualmente las residuales de Podemos y en menor medida pierden también los fanáticos ultraderechistas de Vox. Lo que destaca en las elecciones gallegas es el salto importantísimo que ha dado el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), segunda fuerza con diferencia. Lecturas rápidas de unos y de otros nos dicen que el Partido Popular ve en su triunfo en Galicia una clara señal de que Sánchez está acabado, los que han perdido en cambio se empeñan en justificar que no se puede hacer una lectura nacional de las elecciones gallegas, afirmando que se ha votado en clave Galicia y nada más. Pero seamos serios, siendo objetivos, más allá de las particularidades gallegas está claro que se pueden sacar algunas conclusiones que valen para otros territorios, para otras elecciones, y también para toda España. Y por supuesto que hay clave nacional, el PSOE de Sánchez y el de antes de Sánchez hace tiempo que arrastran un problema: la indefinición, la falta de identidad. ¿Qué es el PSOE?, ¿es de izquierdas?, ellos dicen que sí pero no lo son en absoluto; ¿es de derechas?, por supuesto, una derecha suavizada, maquillada, camuflada, pero derecha al fin y al cabo, que no resuelve, ni los problemas de acceso a la vivienda, ni los problemas para poder comer, ni los problemas con el deterioro de la Sanidad o la Educación, ni los del Sector Primario,  ni prácticamente ninguno. Si a esta indefinición o falta de identidad persistente y a su incapacidad para resolver le sumamos la ambición desmedida de Sánchez por mantenerse en el cargo a costa de lo que sea -me refiero a Cataluña-, la resultante es clara: el PSOE y los que se asocien con ellos solo pueden ir a peor. Dicho esto, el territorio que me ocupa y preocupa es Canarias, y casualmente Canarias y Galicia comparten algunas realidades. Así, tanto Galicia como Canarias son comunidades con un fuerte arraigo del sentir nacionalista, de lo gallego y de lo canario por encima de lo español. En ambas comunidades gobierna la derecha, en Galicia la única que existe y en Canarias compartida entre centralistas y nacionalistas medianeros. Y también, tanto de Galicia como de Canarias se ha marchado muchísima juventud y otras muchas familias no tan jóvenes en los últimos años, en la comunidad norteña porque no hay futuro ni trabajo y simplemente se van fuera, están sufriendo la despoblación, y en Canarias porque tampoco encuentran futuro ni trabajo empujados por los que vienen de fuera o por el encarecimiento excesivo de todo, y aquí sufrimos superpoblación. 

 

Vistos los paralelismos entre Galicia y Canarias nos toca preguntarnos: ¿qué podemos aprender en Canarias de las recientes elecciones gallegas? Y bueno, en principio hay algo que no va a cambiar, lo que viene ocurriendo siempre históricamente, que gobernará Coalición Canaria, producto de las redes clientelares, de la Ley Electoral y de la baja participación, y lo hará con el PP o con la otra derecha suavizada del PSOE, esto último ya se apunta como posibilidad para dentro de no mucho. Pero más allá de esta realidad recurrente, yo lo veo meridianamente claro: el mismo batacazo que se han dado en Galicia Sumar y Podemos se lo darán aquí, y también se lo dará el PSOE si no consigue entrar en el gobierno antes de las próximas elecciones autonómicas, de ahí que suene tanto un posible cambio de pareja. Igualmente, la moda Vox ya en declive nos augura una salida completa de los ultraderechistas del Parlamento y de otros tantos Plenos, lo cual será de agradecer.  Y así llegamos al quid de la cuestión, si hay tantos paralelismos entre la sociedad canaria y la gallega, ¿por qué no tenemos en Canarias un BNG a lo canario?, ¿por qué no se construye un bloque popular de izquierdas, de una auténtica izquierda, pegada al pueblo canario, con identidad canaria, no sucursalista? Y bien, la respuesta es sencilla: porque no se ha trabajado nada en esa línea. Y es que en Canarias, por desgracia, víctimas de ese complejo histórico que atenaza al canario, el sentirse inferior, desde buena parte de las izquierdas se ha insistido una y otra vez en la fórmula sucursalista de opciones centralistas con sede en Madrid, mientras, los pocos residuales independentistas de izquierdas, han  seguido empecinados en un purismo ancestral, y en reivindicar la bandera y una independencia urgente como base de su programa, camino ciertamente equivocado. Pese a esta realidad futura que se ve, por muy evidente que parezca, estoy seguro que las élites dirigentes de los partidos de izquierdas en Canarias, los Podemos, Sumar, Drago, Más Canarias, Si se Puede, Izquierda Unida o como quiera que se llamen, van a seguir intentando conformar matrimonios de conveniencia de última hora con proyectos sucursalistas rindiendo pleitesía a lo que se decida en Madrid, todo por un sillón o un puesto en la lista. Y a todos estos les digo: las modas pasan, la gente vota mayoritariamente por modas,  y la moda de Podemos, a la que se apuntó Yolanda y su proyecto Sumar y antes lo hicieron SsP e IU, ya hace tiempo que pasó, así que mejor no repitan porque muy pocos se lo van a comprar. Este es mi análisis, a modo de proyección futura, el camino, para los que se sienten verdaderamente de izquierdas, los que sufren la precariedad y la carestía de la vida, a los que les duele lo que sucede en Canarias, es conformar un Frente Amplio, un Bloque Nacionalista Canario al estilo del BNG, una plataforma electoral donde se integren y puedan convivir y cooperar, tanto los independentistas de izquierdas, como los ecologistas, las feministas, los sucursalistas urbanitas de izquierdas, junto con los anticapitalistas, las plataformas sociales, los comunistas, los activistas y todos los que estamos a este lado en la lucha. Si no es posible que se integren todos, que sean al menos muchos. 

No hay otro camino, créanme: si no se conforma este Frente Amplio seguiremos con esta travesía por el desierto interminable, esperando a que otra moda nos venga de Madrid algún día, con las derechas gobernando y empobreciendo en todos lados, sin siquiera representación mínima con capacidad de lucha. Los que me siguen y me leen desde hace tiempo comprobarán en cualquier caso que mi discurso no ha cambiado, si acaso una mínima diferencia con respecto a otros análisis pasados: en este punto de la historia, viendo que la vía del activismo social es tan limitada, me pongo desde ya a disposición de las plataformas sociales y políticas del Archipiélago, me ofrezco a colaborar y a participar en esa plataforma sociopolítica o Frente Amplio, con mi mucho o poco conocimiento como activista social  y político con veinte años de trayectoria. Y aunque está mal que lo diga yo y pueda sonar algo presuntuoso, en no pocas ocasiones me he anticipado a lo que vendría con bastante acierto. En 2009 por ejemplo, cuando mi lucha estaba junto a los inmigrantes en la frontera, en un extenso ensayo anticipé el mundo que vendría una década después, y aquí lo tenemos. En 2015, cuando participé con los independentistas de ANC, insistí e insistí en que la vía purista de la independencia no era el mejor camino, no me hicieron caso, ahí se quedó mi participación, y hoy  los independentistas no están por ningún lado. Luego en 2017, me pidieron participar y presentarme como candidato a Secretario General de Podemos en Canarias, y mi campaña versó sobre un Podemos federal sin control ni tutelas desde Madrid, más combativo y pegado a los problemas de la gente, tampoco me hicieron caso y ahí tenemos la resultante, Podemos camino de la desaparición. Lo último ha sido anticipar la catástrofe que tendríamos en materia de vivienda y otros derechos básicos si no se actuaba, lo dijimos en 2020 y en 2021 el compañero Lolo Dorta y yo mismo, tampoco se nos hizo caso y ahora estamos como estamos. Pese a todo, lo cierto es que ya voy teniendo una edad, y una parte de mí más realista me dice que Canarias no tiene solución, somos colonia y las colonias son así, mientras otra parte me dice que mi tiempo también pasó ya, el tiempo de participar en política al menos, pero a la par todavía hay mucha gente que me escribe pidiéndome ayuda, porque no tienen casa donde vivir o alimentos que comer, y de esa empatía necesaria sale este nuevo intento. Así que aquí queda el ofrecimiento, para un proyecto socio político de unidad que cada minuto que pasa se hace más difícil, pues los golpes de este capitalismo salvaje, en muchos casos son definitivos e irreversibles.  

Una lectura en clave canaria de las elecciones gallegas
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