jueves. 30.05.2024

La bomba del vacacional que le ha explotado al gobierno en la cara

Siguen sus señorías sin enterarse de lo que en verdad pasa por estas latitudes archipelágicas. Así, de repente, al señor Clavijo, con su estilo canario paniaguado y simpático de hacer las cosas, le ha estallado una macromanifestación en todas las Islas y también en unas cuantas ciudades españolas, donde se está pidiendo nada menos que un cambio de modelo, esto es: una enmienda a la totalidad de lo que pasa en las Canarias. No lo esperaban, no lo han visto venir y no se están enterando. No se enteran sus señorías que el origen del descontento está en la falta de vivienda, y las soluciones pasan en su mayoría -o al menos pasaban- por el derecho a la vivienda que ya no existe, aunque, quizá, ahora, en este punto, con eso solo no les baste, porque ahora de lo que se trata es de reformularlo todo. 

Y es que yo me pregunto: ¿acaso no había récord de llegada de turistas a Canarias, más incluso que ahora, en los años previos a la pandemia?, ¿no ha sido siempre la cesta de la compra de Canarias la más cara del país?, ¿no hemos sido siempre un archipiélago hipercontaminante, bastante insostenible, con poco o ningún respeto por nuestras costas, por nuestros ecosistemas y por nuestros recursos?, ¿no vinieron siempre los turistas a Canarias a emborracharse, a cagarse, a  mearse y a disponer de lo que les diera la gana, ya fueran parques, dunas o acueductos naturales, dejando muy poquito dinero aquí? Y dos cosas más: ¿no hemos tenido siempre los sueldos más bajos -Clavijo incluso lo promocionaba como un atractivo en su anterior mandato- y la pobreza más alta? Y bien, si todas estas realidades han sido así en Canarias históricamente en las últimas décadas, ¿por qué ahora la gente se harta y dice basta ya, y se pide un cambio de modelo? 

La respuesta es muy sencilla: porque hay algo que sí ha cambiado en esta última década. Porque antes, este modelo turístico que ahora se pretende cambiar, funcionaba de manera no invasiva. Así, sabíamos lo que había, pero el turista llegaba y se concentraba mayoritariamente en zonas turísticas, se alojaba en hoteles o en apartamentos turísticos, principalmente en los sures, y el resto del territorio, las capitales no turísticas, la medianías, la mayoría de nuestros pueblos, seguían manteniendo miles de viviendas en alquiler de larga temporada a precios medianamente asequibles para la población canaria. Y de esta manera, el canario, poco dado a revoluciones ni revueltas, iba viviendo más mal que bien, con sueldos bajos y todo lo demás, pero al menos con un techo donde vivir y poder tirar para adelante con un proyecto de vida sin demasiadas pretensiones. Pero hoy y desde hace ya unos años, esa realidad humilde que mantenía al canario viviendo y aceptando sin protestar ha cambiado considerablemente. Y es que hoy el canario ya no tiene donde vivir, porque Canarias entera se ha convertido en un resort turístico, y no queda ya un pueblo en las Islas que no esté invadido por el modelo del alquiler vacacional. De momento dicen que hay 54.000 viviendas vacacionales, el 36% de las camas turísticas totales de Canarias, aunque el Gobierno de Canarias, por su futura normativa del vacacional y por lo que dice su Consejera de Turismo, pretende poner el freno en 100.000 viviendas vacacionales, ¡casi el doble de las que hay ahora! ¡Esta gente está loca de remate! Y de aquí, de la falta de vivienda, vienen la mayoría de los problemas.

Las cuentas son sencillas: si tenemos un 36% más de capacidad de recepción de turistas y los repartimos por todos lados, no se trata ya sólo de que los canarios no tengamos donde vivir porque todo es vacacional, es que a más turistas necesitamos lógicamente más trabajadores para cubrir los servicios que demandan, y como no hay suficientes, o no del gusto de las  empresas de  fuera, o no lo suficientemente dispuestos a ser explotados, los traemos de Europa, de la Península o de terceros países más pobres, y así tenemos superpoblación creciente. Y cómo los turistas ahora están repartidos por toda la geografía canaria, hacen falta más coches para conectarlos y moverlos por Canarias, y así tenemos el caos de tráfico, la contaminación y el mayor consumo energético. Y cómo cada vez hay más turistas y más residentes, hay más demanda, no sólo de vivienda, y a más demanda, con poca oferta, los precios suben, es una ley básica del capitalismo, y así tampoco le da al canario para comer, o para ir de vacaciones en su propia tierra, porque los precios suben y suben, porque los de fuera, los turistas, los teletrabajadores ricos y los nuevos residentes europeos, tienen más pasta para pagar. Y por esta vía, sin vivienda y sin capacidad económica para poder vivir, tenemos el índice de natalidad más bajo de toda España, cuando hace décadas y siempre históricamente era el más alto, y los canarios que ya existen (minoría en Fuerteventura y en muchos municipios turísticos) se acaban marchando a la diáspora, a vivir como parias allá donde los dejen, desconectados de su tierra y de su mundo, de un mundo al que por cierto no podrán volver, en cuanto pierdan la residencia canaria, porque los precios de los billetes de avión están imposibles sin la subvención. 

Y esta es la historia, señoras y señores, todo lo ha cambiado el alquiler vacacional, ese que anuncian los voceros del capital tan chachi y tan democrático, pero que en Canarias en torno al 75% está controlado por empresas, la mayoría de fuera. Y el problema, el mayor de los problemas que tenemos en Canarias, es que sus señorías, los de la casta, bien acomodados y engordados en sus lujosos sillones, no quisieron o no supieron ver lo que estaba pasando y hoy el monstruo es demasiado grande, o como digo en el titular: la bomba les ha estallado sin que la vieran venir. Y como ellos no saben hacer más que rendir pleitesía a los que tienen la pasta, a las empresas y a los lobbies, y de defender al pueblo y de mirar por el pueblo nada saben, las únicas soluciones que aportan es un decreto sobre vivienda que lo pone todo al servicio de los empresarios privados, y una nueva normativa sobre el vacacional al gusto de la patronal hotelera que prevén tenerla lista en cinco o seis años, ampliando el número en lugar de reduciéndolo. Y así, descolocados cómo están, son tan ridículos que incluso empiezan a hablar de una tasa turística, cuando la han negado siempre, como si una tasa turística suponga cambio alguno, y algunos tienen tanta cara que hasta aparecerán por las manifestaciones del 20A, como si no tuvieran culpa. No señores, no, el cambio de modelo pasa y empieza porque los canarios puedan vivir en una casa digna y tengan un futuro en su tierra, a partir de ahí hablaremos de todo lo demás. Y por cierto, si lo que queremos es un cambio de modelo real, no más maquillaje, no lo vamos a conseguir si no avanzamos desde la RUP hacia otro modelo de relación con Europa -podría ser el PTU-, un modelo que permita a Canarias decidir, legislar, regular, limitar y, en definitiva, poder parar la sangría, la competencia desnivelada, con medio mundo rico queriendo venir a vivir a Canarias, que va camino de dejar a Canarias sin canarios. 

La bomba del vacacional que le ha explotado al gobierno en la cara
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