lunes 18/10/21

El pacto inútil o los inútiles del pacto

Un pacto entre dos o más formaciones políticas solamente es útil si consigue beneficios para los ciudadanos.

Cuando no hay una mayoría absoluta que permita a un partido gobernar exclusivamente con sus planteamientos y su programa, es necesario que se ponga de acuerdo con una o más formaciones con el fin de buscar, fundamentalmente, dos cosas, la estabilidad para el periodo en el que van a estar al frente del gobierno de la institución y, lo que debería ser más importante, el beneficio de los ciudadanos a los que someten con sus planteamientos políticos.

Partiendo de estas premisas que, siempre bajo mi prisma, deberían ser el “leiv motiv” de cualquier político que se considere honrado, en Lanzarote nos hemos dado cuenta que, para nuestra relativa sorpresa, no se cumplen ninguna de estas consideraciones.

Si hay algo que está demostrando el pacto PP-PSOE es que, menos para los intereses ciudadanos, sirve para todo, todo lo que las dos jefas quieran en función, única y exclusivamente, de sus intereses personales y de los “llevacafeses” de los que se han rodeado ambas.

La prueba más evidente de la inutilidad de esta agrupación de vividores del erario público la acabamos de ver con el tratamiento sanitario de Lanzarote, en comparación con el resto de las Islas.

La marginación en la que nos mantiene el Gobierno de Canarias, es decir, el PSOE fundamentalmente, raya lo patológico.

Desde hace años, los residentes en Lanzarote, hemos visto como los intereses económicos, sociales, educativos, sanitarios, etc., eran sistemáticamente pisoteados bajo el yugo del gobierno autonómico, sin que nuestros representantes en el Parlamento Canario hicieran lo mas  mínimo para evitarlo, ya que, en vez de deberse a los ciudadanos insulares, obedecían a ciegas los designios de sus jefes regionales, no fuera a ser que el que se moviera no salía en la foto de las elecciones siguientes.

Podría entender que, en el caso de que el color político del gobierno autonómico fuera diferente al de los diferentes gobiernos insulares, esta marginación fuera producto de esas ansias que tienen las islas capitalinas de ser ellas las únicas que progresen y donde la riqueza debe estar concentrada. Ante esta realidad, que ha sido la tónica habitual en la forma de gobernar hasta la fecha, la situación actual en Lanzarote podría revertir un poco esa tendencia.

Si para algo tenía que servir el “Pacto de las Perras” era precisamente para eso, para conseguir inversiones del gobierno de Canarias, para que nos igualaran en derechos y para que, como último deseo, dejaran de considerarnos ciudadanos de quinta.

Si el PSOE gobierna en Canarias, en Arrecife y en el Cabildo conejero, debería ser más fácil conseguir beneficios para los ciudadanos que si la situación fuera diferente. En ningún caso es justificable que, en función de quien gobierne cada institución, los ciudadanos nos veamos marginados por un gobierno autonómico que, una vez conformado, no debería discriminar a ningún ciudadano, ya que, por encima de ser rojo, blanco, azul o morado, todos somos canarios.

El PP se queja de que el Gobierno de Canarias nos mantiene en una situación sanitaria diferente al de otras islas con mayor indecencia que la nuestra. Pero su socio sigue ignorándonos como si no fuéramos iguales a los demás canarios.

Miss Avenida protesta y Miss Corujo hace palmas con las orejas como si la situación de Lanzarote no fuera con ella, aunque tiene razón, su sueldo está garantizado independientemente del grado de alerta sanitaria y la situación  económica que padezcamos los ciudadanos. Y en algún bar de Tenerife las dos se reirán mientras degustan un cafecito que pagamos todos los lanzaroteños.

Estemos en la fase que estemos, su sueldo no sufrirá nunca merma alguna, el de la una y el de la otra.

Al final, ellos, ellas o elles siguen demostrando que, por encima de los intereses ciudadanos, siempre prevalecerán los suyos personales. Triste pero es una realidad que ni siquiera se preocupan de disimular. Me quejo con la boca pequeña no vaya a ser que mi socia me mande a trabajar.

El pacto inútil o los inútiles del pacto
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