jueves. 07.07.2022

¡Qué poca vergüenza!

Existen pocas formas más elegantes para definir la propaganda y manipulación que lleva a cabo el Partido Popular de Arrecife. A las mil mentiras de Ástrid Pérez, tan solo contando las de la parcela de Ginory y sus millonarios pagos, se une la declaración de Ángel Vázquez, uno de los grandes fichajes que ha incorporado la alcaldesa para su super equipo, atribuyéndose las mejoras realizadas por el Cabildo en el Área de Bienestar Animal. Nada nuevo tratándose de estos patriotas de bandera, pero generan una gran repulsa si echamos un vistazo a la perrera municipal de Arrecife y la empresa a la que ha sido adjudicada.

No voy a opinar lo que supone privatizar un servicio público, porque sería poner en entredicho la capacidad de su dream team, configurado con los retales reciclados de cargos públicos que se han quedado sin cargo y sin sueldo. La realidad es que el servicio se ha adjudicado a la empresa Centro Canino Eria, una entidad que arrastra varias denuncias por maltrato en otras comunidades donde ha prestado servicios. Esto lo puede comprobar cualquier vecino o vecina, sin necesidad de escuchar a la caudillo popular decir, para acabar sus huecos discursos, aquello de Arrecife avanza. Para atrás, será…

Todo esto demuestra que el bienestar animal es lo último que les preocupa en Arrecife, pero tardan dos minutos en echarse flores sobre alglo que nunca han movido un dedo. Utilizar los animales, a los que consideramos un miembro más de nuestra familia, para buscar el rédito político mientras derivan ese servicio a una empresa, demuestra que Arrecife está en manos de personas sin alma, sin escrúpulos. No se extrañen si luego esa empresa la dirige el tío del sobrino del primo de…. Un modus operandi que manejan como anillo al dedo estos patrioteros en cualquier administración que gestionen.

La justicia tendrá que pronunciarse, pero nuestros animales no se merecen estas personas y ojalá no tengamos que lamentar ningún caso de maltrato en la capital. Claro que nunca han votado a favor de avances en bienestar animal y no esperaba menos de los grandes defensores de la tauromaquia. Francamente, el progreso y la democracia les queda muy grande.

¡Qué poca vergüenza!
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