lunes. 02.03.2026

Un psicópata fascista, como Trump, gobierna el mundo

 

Sin ningún tipo de dudas, Trump es un auténtico psicópata fascista. Cuesta acostumbrarse a sus modos de actuación. Desprecia al débil y ataca a los frágiles. En su visita al Detroit Economic Club fue abucheado por un grupo de trabajadores, que le recordaron a gritos sus relaciones con el clan de Jeffrey Epstein, el financiero que se suicidó en la cárcel estando en prisión preventiva. Estuvo en el centro de un gran escándalo global de abusos sexuales y tráfico de menores. Trump se guía por tres principios que le han llevado a considerarse no solo el líder de Occidente sino el gran estratega global: atacar al enemigo, negarlo siempre todo y, pase lo que pase, declararse siempre ganador. Sus imitaciones son hirientes y a veces crueles. En su discurso en Detroit se humilló falsamente con una tos burlona del expresidente Joe Biden­, que padece cáncer de próstata en una fase agresiva con metástasis. La sala no se rió y respondió con un silencio total ante una burla innecesaria.

Quiero fijarme en su política interior dentro de los Estados Unidos. Las detenciones arbitrarias y la violencia explícita del ICE (U. S. Inmigration and Customs Enforcement) alcanzan niveles históricos. En diciembre de 2025 superaron las 70.000 personas. En lo que va de enero de 2026, informes de prensa calculan un promedio de 824 detenciones diarias. Son incontables los reportes y denuncias de organizaciones no gubernamentales, universidades, colegios de abogados. Hasta investigaciones iniciadas por miembros del Congreso de Estados Unidos dan cuenta de flagrantes violaciones cometidas por el ICE. Se ignoran el debido proceso, los estatutos federales relacionados a la detención de menores, varias enmiendas de la Constitución relativas a derechos ciudadanos y distintos tratados internacionales. En los últimos días se han visto redadas puerta a puerta del ICE. Un acto que se acerca más a una estrategia terrorista coordinada por el Estado que a obedecer objetivos de control migratorio y de seguridad.  Su actuación es semejante a la Gestapo y las SS  nazis.  Voces oficiales, como la del vicepresidente J.D. Vance, justificaron los actos de este grupo armado. Ante estas acciones resulta imposible no recurrir al término de fascismo. Siri Hustvedt publicó un artículo recientemente en El País  donde afirmaba que se había de abandonar el término de “conservador” para referirse al presidente de Estados Unidos, ya que estamos ante “un nuevo tipo de fascismo global”. Recuerda la época en la que Donald Trump era un payaso, un chiste. La prensa internacional también consideraba un payaso a Adolf Hitler, hasta que dejó de serlo. Los medios de comunicación tienen que dejar sus peroratas sobre la polarización y sus llamamientos sentimentales al diálogo. Los estadounidenses están polarizados con motivo. A nadie se le ocurriría hoy decir que, si unos grupos judíos se hubieran sentado a conversar amigablemente con Hitler, se habría podido evitar el Holocausto.

                Hablemos de  su política exterior, totalmente imperialista, sin respetar la legislación internacional ni la soberanía de los Estados, tal como acabamos de contemplar en Venezuela y en sus reclamaciones sobre Groenlandia. Y ahora mismo la agresión junto a Netanyahu, a Irán. Estamos de acuerdo que es una dictadura, nadie lo niega. Pero, atacar a un Estado soberano va en contra de toda la legislación internacional. En la Carta de las Naciones Unidas se especifica en su artículo 2.4: Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.  Además tampoco respeta la legislación interior, ya que la declaración de una guerra tiene que ser aprobada en el Congreso.

                Lo que me parece más grave es que numerosos medios españoles legitiman y justifican esta agresión a Irán con el argumento de que el régimen de los ayatolás es una dictadura. De acuerdo, pero, por la misma razón se debería bombardear también Arabia Saudita, que es una dictadura sin paliativos.             

Y a pesar de ello, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso concederá la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid a EEUU por ser “el principal faro del mundo libre” en el año en que se conmemora el 250 aniversario de su independencia. Esta claro que se la concede a Trump. Y en cuanto a ser el principal faro del mundo libre a lo largo de la historia, no caben en estas líneas las veces que Estados Unidos ha agredido a otros países, además de apoyar a dictaduras.

  Quiero terminar con unas palabras de Giovanni Papini de su obra Libro Negro de 1951:

La humanidad tendría necesidad urgente de una cura drástica y radical, pero, ¿dónde están los siquiatras titanes capaces de intentarla? Cuando la Tierra toda es un manicomio hasta los médicos y enfermeros se ven reducidos a ser simples espectadores impotentes o se vuelven locos igual que sus pacientes. Esta locura, colectiva e incurable, conducirá probablemente a un exterminio total o a un suicidio universal. Solamente la Divinidad podría curar y traer la salvación, pero hasta ahora Dios guarda silencio, y ese silencio de Dios es quizá la más terrible condenación de los hombres”.

Un psicópata fascista, como Trump, gobierna el mundo
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