Decir que en el restaurante Las Cadenas de Tinajo se come muy bien es quedarse realmente cortos. Decir que si alguien quiere que le vean, mucho más un miércoles, tiene que ir allí, es bastante acertado. Es lo que ha debido pensar el llamativo equipo de comensales que se ha reunido este miércoles al mediodía seguramente que con la idea y la intención de que se enterara todo el mundo. Y no ha sido una reunión cualquiera: el ex alcalde de Tías Pancho Hernández, que en teoría está próximo a la dirección insular del Partido Popular (PP) que todavía lidera la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, ha quedado para comer con parte del núcleo duro del equipo de concejales que tenía en el Consistorio sureño, Saray Rodríguez, Ramón Melián y Aroa Pérez; hasta ahí todo más o menos normal. Lo insólito, repitiendo una estampa que en parte ya evidenciaron cuando su compañero Ángel Vázquez trajo a dar una carísima charla a Mariano Rajoy, pagada con dinero del Cabildo y del Gobierno de Canarias, entre otros, es que junto a ellos estaba el ex senador Óscar Luzardo, en teoría apartado de la organización por muchos motivos, principalmente por no tener ninguna tecla con la líder. Pero si no la tiene él, ¿qué se podría decir del consejero de Obras Públicas del Cabildo, Jacobo Medina, y del alcalde de Arrecife, Yonathan de León?
Aunque en su última comparecencia en el programa "A buena hora" de Crónicas Radio Astrid Pérez dijo aquello de que no ha habido ningún problema interno en el PP lanzaroteño en estos últimos años, todo el mundo sabe que mintió, y lo hizo porque la dirección regional que encabeza Manolo Domínguez le pidió que lo hiciera, que fuera más prudente y que no enredara más el ya de por sí enredado panorama actual. Lo hizo a su estilo, eso sí, picando como le picó el escorpión a la rana que trataba de salvarla para cruzar el río, dejando claro que está en su mejor momento político y asegurando que si a alguien se le ocurre convocar un congreso en Lanzarote y La Graciosa, se presenta y lo gana de calle. Aviso a navegantes. ¿De qué modo se puede interpretar la comida de este miércoles? Desde el punto de vista político también como otro aviso a navegantes, a otros navegantes.
Pancho Hernández, especialista en nadar y guardar la ropa, debía ser consciente de que lo de este miércoles es un punto de partida hacia algún lugar. Su apuesta en teoría y la de los suyos es por el nuevo e incipiente núcleo semiduro que está surgiendo alrededor de la alargada sombra que proyectan los buenos datos que le dan las encuestas a Yonathan de León. Alguien les ha debido convencer de que es el caballo ganador del futuro. José Manuel Soria debió pensar lo mismo cuando trató en mil ocasiones de eliminar a la actual presidenta del PP lanzaroteño y no lo logró. Ahora parece que son íntimos amigos. Como en teoría lo son Saray Rodríguez y Jacobo Medina, que se sentaron codo con codo en la comida, cuando hace apenas dos años y poco se odiaban a muerte, la una porque le consideraba un arribista capaz de acabar con cualquiera con tal de lograr el poder, poder que obtuvo cuando Astrid Pérez le aupó a la Secretaría General que poco tiempo después le arrebató, y el otro porque siempre la vio como una rival a batir y como alguien que sobraba para que sus planes salieran bien. ¿Qué tienen los dos en común? Que ambos han sido secretarios generales del PP de Lanzarote y ambos son víctimas de la misma asesina en serie, que tiene una larga lista de cadáveres políticos en el armario.
El encuentro se ha planificado con todo lujo de detalles, incluso haciendo las filtraciones de rigor para que los medios en los que ellos confían ahora, que no debe ser este diario precisamente, tuvieran la información y las imágenes. De hecho, han sido ellos los que han distribuido las imágenes que manejan aquellos que en teoría llevan décadas siendo enemigos irreconciliables del PP en la información local y que seguramente tienen pocas ganas de contar realmente de qué va esta historia, este folletín. Así funciona esto, en el ámbito de la política local de Lanzarote y en la China Popular. A este medio no ha hecho falta que nadie le hiciera llegar ninguna fotografía, cosa que tampoco han intentado, porque tiene ojos y oídos en todas partes, principalmente los del pueblo llano y sencillo que echa una mano cuando entiende que algo es importante y puede tener interés público. Y esta reunión, insistimos que filtrada en varias direcciones -entre los comensales también había un traidor que tarde o temprano se descubrirá- tiene interés, al menos desde el punto de vista estratégico para entender lo que puede pasar en un partido político que actualmente gobierna en el Cabildo, en el Ayuntamiento de Arrecife y en el de Teguise.
Yonathan de León y Jacobo Medina no han escondido jamás sus intenciones desde que Astrid Pérez puso precio a sus cabezas: quieren liderar un nuevo PP de Lanzarote, y llevan mucho tiempo haciéndose su propia campaña de imagen, lo que en el caso del todavía consejero de Obras Públicas ha cansado enormemente a sus socios de Coalición Canaria (CC), hasta el punto de que era uno de los asuntos que Pedro San Ginés lleva meses intentando tratar con los populares, antes de que a Oswaldo Betancort y a los suyos se les termine la paciencia y tomen medidas drásticas con una repercusión seguramente que algunos no quieren o no saben calcular. Los dos parecen contar ahora con el apoyo de la dirección regional, especialmente con la del secretario general en el Archipiélago, Poli Suárez, que confía en ellos y confía en las encuestas, entendiendo que las investigaciones que se están llevando a cabo sobre la gestión de Yonathan de León en la capital de Lanzarote van a quedar en nada y que en las próximas elecciones pueden hacer buenos los pronósticos actuales y lograr un resultado histórico, uno que haga que esta vez sí haya dos o tres parlamentarios que ayuden a Domínguez a tener más peso en la Cámara autonómica.
Óscar Luzardo es la pieza que seguramente no encajará a mucha gente en esta especie de puzle. Aunque también fue víctima del astridismo, es un hombre con un reconocimiento social y empresarial más que notable, alguien que voluntariamente, porque ofertas no le han faltado, decidió abandonar la política, seguramente cansado de los enredos que aburren al más pintado. Si ha participado conscientemente en esta puesta en escena, seguramente es porque está convencido de que las cosas van en serio, y que los que hablan con él de reunificar el partido, de crear un nuevo PP, de democratizar la organización y de atraer a todos los que se marcharon por culpa de Astrid Pérez, van en serio.
¿Qué va a pasar después de este encuentro, cuál era el motivo real de esta exhibición pública? Es difícil de adelantar. Este miércoles por la tarde, por si no había suficientes temas de los que hablar en Lanzarote, muchos estarán haciendo cuentas y cuentos. Algunos creerán que ha sido un acierto y otros que ha sido un error garrafal. El tiempo, como siempre, pondrá a todo el mundo en su sitio. Que nadie le pregunte a Astrid Pérez, que dirá que en el PP de Lanzarote no pasa nada, que son los nacionalistas y los socialistas los que quieren desgastar una marca que va viento en popa y a toda vela.
