sábado 27/11/21

Un reto ético

Los medios de comunicación ya se encargan de desanimarnos y de jodernos las fiestas navideñas de este malhadado 2020. Todo hace pensar que el 21 será mejor porque no puede ser peor. Pero no existe una sola noticia buena sobre la salud mundial, salvo la aparición de las vacunas. Acaba de fallecer, con 91 años, mi maestro Ángel Benito, el catedrático que dirigió mi tesis doctoral. Él calificó a las redes sociales como redes fecales. Y tenía razón. El viejo profesor, estudioso de la teoría de la comunicación, me dijo una vez que todo lo que repelía no debería ser publicado. Desgraciadamente su consejo no se ha seguido. Cuando le hablé de aquella frase que vi pintada en una pared de Heidelberg, cerca de la universidad: “Lo ideal es ilegal”, me respondió que eso era propio del Mayo del 68 y que tenía razón quien lo escribió con brocha gorda en aquel pedazo de muro. Yo, tras el accidente de los Jumbos, que viví sobre el terreno, tenía mis dudas sobre hasta dónde llegaba la libertad del periodista, si debía publicar aquel amasijo de carne quemada o no. Ángel ya dio su respuesta; pero la más contundente fue la del fotógrafo americano que vino a cubrir la noticia del suceso para Associated Press: ni un muerto en sus fotos. Cuando lo de las Torres Gemelas no se publicó una sola gráfica de cadáveres. Y fueron tomadas muchas. Lo del coronavirus traspasa todos los límites del pesimismo, creo que nos hemos pasado. En las facultades de periodismo debería aprenderse la sensibilidad a la hora de informar y, sobre todo, la medida. Abrir un periódico día tras día con la misma noticia aburre y desconcierta. Pero, ¿qué hacer? Estamos ante un reto ético y ante un reto informativo. El lector no quiere que lo engañen, pero tampoco que lo vuelvan loco. Y esto es lo que estamos haciendo; me da.

Publicado en Diario de Avisos

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