jueves. 30.05.2024

El momento

En estos días hay mucho debate político, al fin y al cabo quedan pocas horas para las Elecciones Generales en España, esa España tan lejana o quizás más bien esas dos Españas que parece que han vuelto después de mucho tiempo.

Debate tras debate a nivel estatal sólo nos dan un mensaje; O eres de los nuestros o eres de ellos, no hay nada más en el fondo del debate, nos hablan de rojos, morados, azules o verdes…

De comunistas o de fachas franquistas.

Unos nos dice que vamos a acabar peor que países malaventurados como Venezuela en manos de un socialismo radical y, los otros, que preparemos la camisa nueva para cantar el cara al sol y que nuestras abuelas, madres, hijas y sobrinas van a quedar desprotegidas ante la lacra de la violencia contra la mujer.

Incluso dan a entender que van a recuperar la ley de vagos y maleantes en contra de personas con diferentes identidades sexuales.

Y así van pasando el tiempo de campaña, enfrascados en meternos miedo con el otro y no en propuestas serias de cómo vamos a tener una España más fuerte.

Cero propuestas y miles de miedos de un bando o de del otro.

Y luego está Lanzarote, donde parece que no hay problemas serios como el agua, la vivienda o el transporte público. Aquí el debate son los sueldos; los de unos y los de otros.

No defiendo el sueldo del presidente del Cabildo, aunque es legítimo y parecido al resto de cabildos, como tampoco defiendo el resto de subidas de todos y cada uno de los alcaldes de esta isla.

En unos momentos donde en Lanzarote el sueldo medio está entre 15 y 23 mil euros, este asunto da mucho que hablar a nuestros ciudadanos, a quienes debemos un respeto.

Días hablando del sueldo del presidente, echando en cara su decisión, hasta el punto de que, por primera vez, se hace una encuesta para que la gente opine dentro de unos márgenes que están fuera de la media de sueldos de la mayoría de todos nosotros. Y eso nos cabrea, pero no por la cantidad. No se confunda.

Nos cabrea por la experiencia y percepción que ya tenemos muchos de que aunque sólo cobraran un euro sería mucho para lo que se hace o se ha hecho en los últimos años.

En especial los últimos cuatro, que sólo han sido unos años sin gestión, centrados en deshacer lo ya hecho y decir lo malo que eran los anteriores gestores. Muy parecido al debate del Estado.

Yo no soy bueno, pero el otro es peor

Ésa es la política en la que se han instaurado las grandes fuerzas políticas de este país, PSOE, SUMAR, PP y VOX, que nos dicen que a la hora de votar no debemos votar a los mejores sino al menos malo.

Ha sido tanta la demagogia, que la expresidenta entra en el debate político con un artículo de opinión donde para aumentar el cabreo de la ciudadanía de Lanzarote nos viene a decir que el presidente del Cabildo va a cobrar más que el presidente de España, obviando en su favor que el señor Sánchez mientras sea presidente tiene casa con todo incluido además de vacaciones en Lanzarote a cargo de todos nosotros y un timple de regalo que también pagamos nosotros, claro está.

Pero olvida decirnos que España dispone de un sueldo vitalicio al presidente para el resto de su vida al puro estilo de los sueldos Nescafé.

Lo peor es que, mientras el PSOE de María Dolores Corujo dice lo indecente que es el sueldo del presidente, no dice nada de que los consejeros del PSOE vayan a renunciar a la subida planteada y dirigida a ellos. Nada más y nada menos que 70 mil euros por hacer oposición.

Simplemente se limita a justificar las subidas de sus alcaldes al máximo permitido por la ley, con el alegato de que sí que se lo han subido, pero que el presidente se lo subió más.

Si mala es la demagogia política a la hora de hablar de sueldos, peor son las excusas para subirlo. Y aquí voy a Tías.

Mi alcalde, aunque no porque yo lo quisiera, hace un pleno y se sube el sueldo al máximo posible, una subida de unos 9.000 euros al año.

Y dos semanas después convoca otro pleno para otra subida. No para él ya que no puede cobrar ni un céntimo más, sino para el resto de sus concejales.

Y aquí viene la mejor excusa que hemos oído en estos días:

Su primer teniente de alcalde dice que se suben el sueldo porque Intervención y Recursos Humanos les pidió que se lo subieran. ¡Ésa sí es una buena razón!

Pero, por si fuera poco, también aparecen de noche a la mañana once concejales liberados y siete puestos de asesores, tres más que hace apenas un año.

En total, en Tías habrá 18 personas con sueldos públicos y todos muy por encima de la media de lo que cobra la mayoría de la población.

Para colmo, no son asesores con un perfil de profesional que ayuden a la gestión, sino allegados de un partido y otro, a excepción de la responsable de prensa del Ayuntamiento, o más bien del grupo de gobierno, que sí es profesional y muy necesaria y por lo tanto no hay nada que objetar.

Atrás quedó aquel PODEMOS que decía que los asesores no debían existir mientras estaba en la oposición y que ahora tendrá dos asesores para estos cuatro años, o aquel PSOE que un día llegó a mirar de frente a los trabajadores hasta que se dio cuenta que con pan y circo podían vivir del esfuerzo de los mismos.

Pero ya lo dicen ellos, son el partido de los desfavorecidos; por lo tanto, su única razón es que seamos un país pobre.

Este domingo son las Elecciones Generales y si algo he tenido claro desde el año 1995, cuando voté por primera vez, es que Coalición Canaria debe estar en Madrid para que se nos respete como islas.

Ya con los debates nos ha quedado claro que nadie más nos ha hablado de los problemas reales de este país y mucho menos de Canarias donde parece ser que no hay problemas ni de agua, ni de vivienda, ni de inmigración, ni con la flota pesquera, etc.

Al fin y al cabo, para hablar de Canarias hace falta tener libertad a la hora de levantar la mano y alzar la voz cuando toque.

Y quizás por eso se entiende que la candidata del PSOE por nuestra provincia sea la expresidenta del Cabildo que tiene el honor de ser la diputada canaria con menos trabajo realizado en el Parlamento de Canarias para no molestar a su presidente y por ello se fijaron en ella, para cuando esté en Madrid más que representarnos estará allí para levantar la mano cuando se lo digan, ni antes ni después, sino cuando se lo digan.

Ustedes recuerden: en estas elecciones no votamos a Sánchez, Feijó, Abascal o Yolanda Díaz. Aquí debemos elegir a las personas encargadas de llevar nuestra voz a Madrid.

Como me dijo un amigo socialista el otro día, en estas elecciones no votará con el corazón sino con la cabeza y por lo tanto votará al nacionalismo por mucho que le duela porque reconoce que siendo socialista sólo ha escuchado a Ana Oramas o María Fernández hablar de Canarias año tras año.

El momento
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