miércoles. 29.05.2024

Colonización e influencia italiana en Canarias

FOTO Colonizacion de Canarias (1)
Imagen antigua de la colonización de Canarias. 

La conquista de Canarias fue el proceso por el cual este archipiélago, habitado por pueblos aborígenes, fue incorporado mediante una ocupación militar a la Corona de Castilla durante el siglo XV. En este proceso pueden distinguirse dos fases: la conquista de los "Señores", llevada a cabo por la nobleza a cambio de un pacto de vasallaje, y la conquista "Real", llevada a cabo directamente por la Corona durante el reinado de los Reyes Católicos. La colonización es el período de la historia de Canarias que sigue a la conquista y durante el cual la cultura europea se introduce en el archipiélago en sustitución de las culturas aborígenes, cuya población se ha reducido significativamente debido a las pérdidas derivadas de los enfrentamientos militares, las enfermedades y la esclavitud. La colonización de Canarias comenzó a principios del siglo XV y finalizó en el primer cuarto del siglo XVI. Habían pasado más de dos siglos desde su redescubrimiento (en 1312 por el navegante italiano Lazarotto Malocello), ese es el tiempo que tardó la Europa del Renacimiento temprano en dar al Archipiélago su papel en el escenario económico creado por la expansión atlántica. En resumen, esta función tenía una doble naturaleza interdependiente: una economía de servicios ligada al tráfico internacional y una economía de producción y exportación de productos agrícolas cuyo principal abastecimiento habría sido el azúcar.

Este proceso dura varias décadas en cada una de las islas, dando lugar a una nueva sociedad caracterizada por la diversidad de sus elementos constitutivos, más compleja en las islas de realengo, donde se observan claramente áreas urbanas cosmopolitas, y menos compleja en la disignoria. En el año 1530 puede concluirse el proceso básico de la nueva sociedad en las Islas Realengo, iniciándose un período de consolidación que estaría supeditado a los múltiples factores propios de las sociedades surgidas durante la Edad Moderna. Visto desde el punto de vista de quinientos años de historia, la importancia de la colonización está fuera de toda duda, pues entonces se produce el nacimiento de la sociedad canaria actual.

Tras la conquista, la ocupación del territorio se expresa principalmente a través del reparto de tierras y aguas entre los conquistadores, colonos, banqueros y comerciantes que financiaron la conquista, la Iglesia, los Consejos de nueva creación, etc., así como entre una pequeña número de aborígenes que colaboraron con los conquistadores.

Los datos territoriales atrajeron a andaluces, castellanos, gallegos, portugueses y otros pobladores a las Islas Realengo, lo que permitió una lenta recuperación demográfica tras el colapso demográfico durante la conquista. Los grandes terratenientes, a los que pronto se unieron los grandes comerciantes, casi siempre de origen extranjero, formaron la cúspide de la estructura social. Los italianos proceden principalmente de Génova y están vinculados a la financiación de la conquista y, posteriormente, al azúcar, que controlan en un 90%, tanto en el proceso productivo como en el comercio. Los apellidos italianos que podemos mencionar al respecto son los siguientes: Soprani, Riberol, Andorra, Franchi-Luxardo, Viña, Della Noce, Casanova, Zerli-Centurione, Ascanio, Espinola, Ricci, Cassana, Cairasco, Cerezo, Lercano y Ponte . Tendrán una gran relevancia social a pesar de ser una minoría. Tanto la explotación como el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar son procesos costosos y pronto se ven favorecidos por la introducción de capital extranjero, que eventualmente controlará la exportación y redistribución del producto y las ganancias. Los italianos como los establecidos permanentemente en las islas productoras obtienen concesiones de tierras y actúan en asociación con los dueños de los ingenios. El financiamiento de los ingenios azucareros y cañaverales se hace adelantando dinero o provisiones para la campaña que se inicia ya cambio se pacta una parte de la zafra o la opción de su comercialización. Los ingresos obtenidos se destinan a la importación de objetos y artefactos que el país no produce. El camino que recorre la caña para convertirse en azúcar es largo y laborioso. Los principales protagonistas son las familias genoveses de Ponte y Viña por Tenerife y las familias Riberol y Cairasco por Gran Canaria. Los italianos asentados en las islas mantienen un fuerte vínculo con sus colonias peninsulares, especialmente de la Baja Andalucía, y con Italia. Rápidamente se fusionaron con familias aristocráticas y ocuparon puestos clave en la administración. Le seguía el grueso de la población, formado por terratenientes, arrendatarios, artesanos, sirvientes, jornaleros, etc. de muy diversa envergadura. y por último los mendigos y esclavos, estos últimos de origen africano (negros y bereberes), empleados en el servicio doméstico y labores agrícolas. La atracción ejercida por la explotación económica de las islas, así como la posición del archipiélago en la ruta hacia América, favoreció el surgimiento de una sociedad cosmopolita en las principales ciudades portuarias (la ciudad de Garachico, que con su puerto fue fundada por Il banquero genovés Cristóbal de Ponte tras la conquista de Tenerife en 1496., Las Palmas, Santa Cruz de La Palma) y en algunas ciudades como La Laguna. Los propios gobiernos insulares (“Cabildos”) han impulsado una política de concentración de la población, incluyendo también a los aborígenes, lo que ha favorecido el crecimiento de las capitales insulares. Esta diversidad demográfica, la variedad de usos y costumbres, las múltiples aportaciones lingüísticas han configurado la identidad de la nueva sociedad establecida en el archipiélago desde sus inicios. A su vez, las islas dominadas por los "Señores" (Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro y La Gomera), con recursos más limitados, sufrieron los abusos de los propios señores y también, en el caso de las orientales, los frecuentes ataques berberiscos. , como consecuencia de lo cual se produjo una despoblación imputada. Las capitales de las distintas islas (Teguise, Betancuria y San Sebastián) fueron las ciudades más afectadas. Las protestas y revueltas contra los señores no tardaron en manifestarse, como la promovida por los habitantes de Lanzarote en 1477 para pedir el traspaso de la isla a la jurisdicción "Real" de la Corona de Castilla.

Alfonso Licata, es presidente de la Sociedad Dante Alighieri -Comité de Canarias, presidente del Comitè del VII Centenario del redescubrimiento   de Lanzarote y Canarias por el navegante italiano Lanzarotto Malocello y corresponsal Consular de Italia en Lanzarote

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