lunes. 20.07.2026

Lección dentro y fuera de la cancha

Antes del malintencionado escrito xenófobo de M. Racista sobre Francia, personaje éste, Rajoy (PP), al parecer de mucho linaje, y su célebre frase que la selección de fútbol contaba con un equipo de “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”, el actor y activista Javier Bardem, a manera de presagio, había escrito en sus redes sociales: “En esta España de colores tan vivos cabemos tod@s. Son los colores de la España plural y progresista que no teme a su propia diversidad, sino que la convierte en su mayor fortaleza”.

Y después del escrito de Rajoy, fue el chaval Lamine Yamal el que dio otra lección de sensatez al susodicho: “Vamos a jugar un partido muy bonito, pero si el fútbol sirve para algo es para integrar. Francia y España son un ejemplo de integración. El fútbol es eso: integración. No hablaré de lo que ha dicho otra persona”. Un chico con apenas 19 calendarios, poniendo los puntos sobre la íes a un expresidente de gobierno de 71 años de edad, y sin nombrarlo.

Por la opinión de M. Racista se pronunciaron indignados ministros franceses, se escribieron páginas de prensa y dedicaron horas de televisión dentro y fuera de España. Parece absurdo que a estas alturas del partido, en el siglo XXI, y con todo lo que ha llovido en la historia sobre derechos humanos y libertades, tengamos que escuchar estupideces llenas de odio.

Pero lo peor es que ni siquiera ha pedido disculpas, y ya ha dicho que no las pedirá, porque seguro que eso de disculparse es más bien de mamertos comunistas de mierda. Y para más inri, su partido lo sigue justificando. Esta no es una declaración aislada ni mucho menos un nuevo lapsus de M. Racista, es la doctrina electoralista que marca el PP para intentar paliar la fuga de votos que se van a su querido socio de Vox. Compiten a ver quién es más ultra.

El presidente del PP, Núñez Feijóo, también se ha ido de la lengua con la xenofobia en foros europeos de alto nivel, y más de lo mismo con la señora Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, que así como da palos a la inmigración, también anda al acecho para dar la patada política a su ‘presi’ desde que pueda. Feijóo sabe perfectamente que la izquierda no es su único enemigo.

Lamine Yamal, que según los periodistas que fueron al Mundial es un joven mucho más centrado de lo que aparenta, también se refirió a la presión que soportan los jugadores al competir en torneos de máxima exigencia, quitando hierro al asunto con una reflexión sencilla pero contundente: “Mi madre me tuvo con 16 años y mi padre recogía cosas de la calle. Eso sí que es presión”, contestó a una pregunta de Manu Carreño en la Cadena SER.

El internacional con España es catalán con raíces africanas. Su padre es de Marruecos y su madre de Guinea Ecuatorial, un hijo de la inmigración y estrella del fútbol mundial y de un país donde todavía hay partidos políticos racistas con dirigentes que destilan odio.

También escribió Bardem en redes sociales: “El patriotismo más sólido no consiste en imponer una única forma de entender el país, sino en trabajar para que todas las personas puedan vivir con dignidad, libertad e igualdad de oportunidades. Esa es la España que merece ser defendida: una España abierta, inclusiva, cultural y socialmente fuerte y profundamente democrática”. España volvió a eliminar futbolísticamente a Francia, pero tristemente queda muchísimo camino para que el racismo quede eliminado del Planeta.

Y por estos días, vuelven a agitarse los bulos sobre la supuesta alteración del censo electoral español por la nacionalización de inmigrantes. Este discurso del ‘pucherazo’ de la derecha española, es el mismo que Trump está lanzando, sin pruebas, al verse desfavorecido en las encuestas de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

El míster señala al partido Demócrata y a China como responsables de la supuesta injerencia en el sistema electoral, pero los contrarios a Trump avisan que está preparando el terreno para justificar y desconocer los resultados en caso de que los republicanos pierdan las elecciones, como dictan las encuestas.

Si una narrativa funciona en un país, se recicla y exporta a otros. Muchos contenidos que creemos locales tienen origen en contextos completamente distintos. La desinformación es transnacional.



 

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