Los vecinos de Masdache, integrados en la plataforma “Masdache Se Protege”, han expresado a última hora de este lunes su profunda indignación, frustración y sentimiento de abandono ante la inminente puesta en funcionamiento de las receptoras instaladas en la torre de comunicaciones su entorno. “Lo que durante meses fue una preocupación legítima hoy se convierte en una realidad impuesta, sin diálogo, sin transparencia y sin respeto”, remarcan en una nota de prensa enviada a este diario.
“Tras mantener reuniones tanto con representantes del Ayuntamiento de Tías como con el presidente del Cabildo de Lanzarote, recibimos promesas claras: se nos aseguró que se estudiarían alternativas, que se abrirían vías de diálogo con Telefónica y que se nos mantendría informados. Nada de eso ha ocurrido. El silencio ha sido la única respuesta. No ha habido nuevas convocatorias, ni explicaciones, ni el mínimo gesto de respeto hacia quienes vivimos aquí. En su lugar, hemos tenido que asistir a declaraciones públicas cambiantes, versiones contradictorias y una preocupante falta de coherencia institucional. Mientras tanto, las obras han seguido adelante”, subrayan.
En esta línea, aseguran que con las receptoras ya instaladas queda en evidencia lo que temían, que no se gobierna pensando en el pueblo. “Se gobierna de espaldas a él. Se priorizan los intereses de una gran multinacional frente al bienestar de los vecinos, frente al valor de nuestro paisaje y frente al derecho a participar en decisiones que afectan directamente a nuestra calidad de vida”, remarcan.
“Resulta especialmente doloroso comprobar cómo, pese a habernos sentado a dialogar, ni el Ayuntamiento de Tías ni el Cabildo de Lanzarote han sido capaces siquiera de volver a mirarnos a la cara para reconocer que no han cumplido su palabra. Ni una llamada. Ni una reunión. Ni una explicación”, dicen molestos. “Nos preguntamos: ¿dónde queda la responsabilidad política? ¿Dónde queda el compromiso con la ciudadanía? ¿Dónde está la voluntad real de buscar alternativas menos lesivas, más respetuosas con el entorno y con quienes lo habitamos?”, preguntan.
“Masdache no es un lugar vacío. Es un pueblo vivo, con identidad, con historia y con vecinos y vecinas que merecen ser escuchados. Lo que está ocurriendo no es solo una cuestión técnica o administrativa: es una muestra clara de desprecio institucional”, recuerdan.
Por todo ello, exigen explicaciones inmediatas, transparencia y, sobre todo, respeto. “Porque lo que hoy ocurre en Masdache no puede normalizarse. No puede aceptarse como el precio inevitable del progreso. No puede volver a repetirse”, dicen por último.
