domingo 28/11/21

La otra cara de Lanzarote

La indigencia, la marginalidad y la falta de dinero para llegar a fin de mes son algunos de los lastres que arrastra una isla abocada a resultar, en apariencia, un paraíso para los turistas

Lanzarote tiene una cara oculta, ajena al despilfarro vacacional, a la diversión en los bares y discotecas y a la oferta de sol y playa. Es la cara de los que no llegan a fin de mes y no pueden costearse siquiera necesidades básicas como realizar la cesta de la compra, de los que malviven en chabolas o desperdigados por parques y jardines de la capital de la isla, de los que no encuentran trabajo por diversas circunstancias. Una mala cara que se hace especialmente patente en Arrecife y que se trata de disimular a los ojos de los numerosos turistas que visitan anualmente la Isla, como pretendiendo no dañar una sensibilidad abierta al hedonismo, pero no a las verdades incómodas que percibe diariamente el ciudadano de a pie.

Ni el Ayuntamiento de Arrecife ni el Centro de Datos del Cabildo se han puesto manos a la obra para elaborar un estudio serio en el que se reflejen datos que arrojen luz sobre cuántas personas viven en Lanzarote por debajo del umbral de la pobreza. Aunque el problema resulta más que patente. No obstante, y según han estimado organizaciones no gubernamentales (ONG) radicadas en la Isla, casi un 20 por ciento de los hogares de Lanzarote, es decir, unas 25.000 personas viven con menos de 523 euros al mes, cifra en la que se fija la pobreza relativa.

Los indigentes de La Rocar

Existen además numerosos ejemplos en Lanzarote. El más descarado ha estado a la vista de todos hasta que a finales del pasado mes de febrero los propietarios de La Rocar desalojaron el recinto abandonado, quejándose de la falta de cobertura municipal en el asunto. En cumplimiento del decreto del Ayuntamiento que ordenaba desalojar la zona y declarar en estado de ruina las viejas naves para proceder, una vez que tenga orden del juez, a su demolición, los indigentes de la Rocar fueron obligados a abandonar el recinto. “Desde Servicios Sociales, los invitamos a vivir bajo techo”, comenta Emilia Perdomo, concejal responsable de este área en el Ayuntamiento de Arrecife. No obstante, según cuenta la edil, “ninguno aceptó nuestra oferta”. De modo que “se han reubicado en sus lugares de origen, con sus familias o en albergues”.

El “plan de choque” contra la indigencia del Consistorio capitalino no sólo ha afectado a los ‘habitantes' de La Rocar, sino también a los chabolistas ubicados en la zona de Disa. El Ayuntamiento limpió y desalojó a principios de año siete chabolas de esta zona degradada de la ciudad.

Tampoco pasa por alto la marginalidad del mundo de la droga que se puede ver en algunos parques de Arrecife, como en el caso de parque de Los Pinos, en el barrio de Titerroy.

Pobres con techo

Pero pobres no sólo son los que no tienen techo, sino también los que teniendo hogar no cuentan con suficiente dinero para llegar a fin de mes y cubrir sus necesidades básicas. En estos casos, tanto Cáritas como Cruz Roja realizan una labor excelente. Diana Plaza es la coordinadora del departamento de Intervención Social de Cruz Roja en Lanzarote. Según cuenta, 59 familias de Lanzarote se benefician en la actualidad del programa Ayuda de Alimentos. Suelen ser familias numerosas, de más de cuatro miembros, por lo que más de 250 personas se benefician de esta ayuda que presta Cruz Roja y que consiste en un lote mensual de alimentos no perecederos.

Para dar la ayuda, la ONG realiza previamente un estudio de los casos, mediante el cual se miden las necesidades de las familias que la solicitan. Se trata de una ayuda de seis meses de duración que se le otorga a los hogares que precisan prestaciones puntuales. En este perfil entran desde inmigrantes que han pedido asilo político y que no pueden trabajar hasta que el Gobierno les dé el permiso pertinente hasta cabezas de familia parados, pasando por personas mayores con pensiones no contributivas que apenas les dan para vivir.

Precisamente, las personas mayores que viven desamparadas sin apoyo familiar y con pocos recursos económicos son uno de los principales quebraderos de cabeza de Servicios Sociales. Para Emilia Perdomo estas personas, junto con los menores, son una prioritaridad. No obstante, la Concejalía no dispone de suficientes recursos para llegar a todo.

Falta de ayudas

En este sentido, Emilia Perdomo ha expresado en numerosas ocasiones el malestar del Ayuntamiento con la falta de fondos. Según la concejal, su homónima en el Gobierno de Canarias, Inés Rojas, quien suele quejarse de la falta de compromiso del Gobierno central, no invierte suficiente dinero en las cuestiones sociales de Arrecife. Aunque Perdomo sostiene que la Concejalía “atiende todas las necesidades básicas”, argumenta también que en Arrecife, debido al rápido aumento de la población la situación no se puede sostener con el mismo presupuesto. Esta circunstancia obliga al Ayuntamiento a solicitar subvenciones casi a diario.

La concejal se ha puesto en contacto con Inés Rojas para mantener una reunión y trasladarle los problemas que tiene Arrecife. “No creo que ningún otro municipio de Canarias esté tan necesitado como este”, mantiene Perdomo. Ejemplo de esta afirmación es que la ley estipula que cada municipio necesita cuatro trabajadores sociales por cada 20.000 habitantes y Arrecife sólo cuenta con cuatro para cerca de 60.000. No obstante, todavía no ha recibido respuesta alguna. Y eso pese a que Arrecife presenta una cara desmejorada, tal vez, una de las peores de toda Canarias.

La otra cara de Lanzarote
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