lunes. 22.04.2024

"Me estoy entrenando física y mentalmente"

"He aprendido a valorar la vida y esto permite que otras personas también tengan una vida"

Cuesta creer que alguien con la vida resuelta y totalmente encaminada decida ir voluntariamente a un conflicto armado como el que se está viviendo en Ucrania. Sin embargo, hay personas que sienten que deben aportar algo para ayudar a los que lo han perdido todo y están en constante peligro. Este es el caso de Cristina Estrada, un colombiano residente en Lanzarote que este mes se embarcará en una arriesgada aventura con la que siente que enmienda algunas cosas que han pasado en su vida y que le gustaría haber hecho de otra manera. Deja aquí familia, amigos y compañeros de trabajo a los que les cuesta aceptar esta decisión pero que la respetan. Su idea es estar en el país entre seis meses y un año pero todo dependerá de un futuro que cambia día a día. ¿Por qué alguien decide jugarse la vida de este modo? Porque siente que es su deber, que debe hacerlo, que tiene que ayudar a que la situación para la gente que está en la primera línea de combate sea un poquito mejor. 

- ¿Por qué una persona con la vida resuelta decide irse a la guerra de Ucrania?

- He pensado mucho en la vida que están teniendo las personas que están allí ahora mismo, con muchas mujeres desamparadas… me lo he tomado como algo personal, un deber que llevo dentro. Tengo allí compañeros y quiero dejar mi huella. Quiero estar de la mano con los ucranianos.

- A los rusos les está saliendo peor de lo que pensaban la guerra.

- Sí, se les ha vuelto en contra. Ucrania nos ha abierto la puerta; nos ha tratado muy bien y están contentos de tener una ayuda externa. Nos facilitan muchas cosas y nos cuidan.

- Ustedes son extranjeros que van a echar una mano. Usted es colombiano pero vive en Lanzarote. ¿Piensa quedarse mucho tiempo en Ucrania?

- No, esto no es definitivo. Yo estoy muy contento en Lanzarote, me gusta la isla, vivo muy bien y no cambio la tranquilidad. El cambio va a ser radical pero la idea es volver. La tranquilidad no tiene precio. Después de un tiempo alterado, nada como volver a la tranquilidad.

- Tienes formación militar adquirida en Colombia.

- Sí, pertenecí a las Fuerzas Armadas, a la Armada Naval. Vengo de un conflicto interno en mi país que se ha ido arreglando con el transcurso de los años. Ahora necesitaré volver a entrenarme pero el que ha sido no deja de ser. Es algo que gusta y apasiona.

- Tendrás que reciclarte en la parte del armamento.

- Al tener experiencia es más fácil adaptarse tanto al armamento como a la estrategia que conlleva la guerra.

- La palabra guerra es dura.

- Sí, cuesta decirla. Ahora ya tengo contactos a donde voy a llegar y me dicen la que situación es difícil. No me han maquillado nada la situación para que no me estrelle cuando llegue. Es un viaje largo porque no voy directamente a Ucrania sino a Polonia y de allí pasamos por tierra unas 20 horas de camino hasta mi destino.

- ¿Cómo se organiza un viaje así?

- Se manejan varios frentes. Todo depende de la formación y la experiencia de cada persona. La parte de la gente extranjera está en primera línea pero sí hay pelotones que van mezclados con la gente nativa porque conocen mejor la zona y la climatología.

- ¿Se comunican en inglés?

- Sí. Yo lo he aprendido y se me da bien captar otros idiomas.

- Tiene que estar en forma.

- Sí, llevo tiempo adaptándome para lo que se viene, que sé que no es fácil. Estoy entrenando ahora mismo físico y mental. No puedes ir con dudas. Sé a lo que voy y sé que quiero volver sano y salvo.

- ¿Qué te dice la familia y los amigos?, ¿no te dicen que estás loco?

- La parte familiar no se lo toma muy bien pero lo respetan. La parte más social, fuera de casa, en el trabajo, me dicen que estoy loco pero es algo que me nace, las ganas de hacer algo.

- Afortunadamente, hay gente como tú dispuesta a llevar la labor humanitaria que hace falta.

- Sí. Yo me pongo en la situación de esas personas. Yo lo he visto en mi país y es difícil, sobre todo, cuando hay niños en este fuego cruzado. Por eso quiero aportar mi granito de arena. Estaría enmendando muchas cosas en mi vida.

- ¿Enmendando cosas que has hecho?

- Sí, cosas que me han pasado. Cosas que pude haber hecho y no hice. Quiero compensarlo con un paso arriesgado pero que tengo que hacer.

- ¿Cuántos años tienes?

- 30.

- También es la edad de hacer estas cosas porque con 50 nadie se anima. Aun siendo joven habrás pasado momentos complicados en Colombia.

- Sí, bastante difíciles. Aprendes a valorar hasta lo mínimo y abres los ojos ante muchas cosas. Le das más sentido a la vida.

- Habrá gente que piense que alguien que valora la vida, no debería ponerla en juego.

- Sí. Lo que pasa es que es la forma de que otras personas también puedan tener una vida.

- ¿Cuándo te marchas?

El día 10 de octubre.

- Y ¿volver?

- No lo sé.

- ¿Cuál es tu previsión?

- Cuento con estar de seis meses a un año pero todo puede cambiar de la noche a la mañana.

- Si quieres volver, puedes volver.

- Sí. Me da igual lo que digan el qué dirán. Yo tampoco llamo cobarde al que no quiera ir. Cada uno tiene que respetar las creencias de los demás.

- Lo cierto es que poco a poco fue cayendo el interés por esta guerra, que, por desgracia, no ha acabado.

- Cierto. He llegado a oír que era mentira pero ya les digo que es muy real.

“Ir a la guerra de Ucrania es algo personal, un deber que llevo dentro”
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