viernes 05.06.2020

Lanzarote no se vende

Por María Dolores Corujo

El ministro canario, José Manuel Soria, se ha descolgado en estos días con la promesa de una participación en los recursos económicos que generen las prospecciones autorizadas a Repsol. No descansa el hombre en su tarea de comercial de la multinacional petrolera.

A la vista de que ni sus propios correligionarios se creen ya el cuento de las decenas de miles de puestos de trabajo, ataca ahora con los supuestos beneficios vía impuesto especial a la medida de Canarias.

Soria valora en tan poco nuestra dignidad que piensa que solo es cuestión de hablar de dinero; y obvia que primero está el derecho de una colectividad a decidir su futuro, su modo de vida, su modelo económico.

Sin embargo, cuando tiene que hablar de dinero de verdad, sus respuestas son otras.

Todavía esperamos en Canarias el tratamiento diferenciado que prometió respecto a las renovables. Una obligación doble si pensamos que el retraso en el despliegue eólico se debió en gran medida a las prácticas del Partido Popular en la Consejería de Industria, que llevaron a la paralización de los concursos eólicos, convertidos en tómbolas trucadas.

Y qué decir de la restitución de las bonificaciones a las tasas aeroportuarias, que permitían obtener cifras record de visitantes al tiempo que la cuenta de explotación de Aena mejoraba.

Seguimos esperamos un gesto, tan solo uno, que desmienta el convencimiento generalizado de que, como ministro, se ha planteado entre sus objetivos el castigar a Canarias por no haber podido gobernarla. Ha bastado su entrada en el Gobierno para observar un castigo presupuestario a las islas sin precedentes, como certifican el olvido del Plan Canarias o la desaparición del Plan Integral de Empleo para Canarias.

No, ministro. No hace falta que venga a regalarnos una participación en un negocio envenenado que pone en riesgo nuestro futuro. Lanzarote no se vende. Haga honor a su palabra, si es que recuerda qué significa eso. Restituya las primas a las renovables y las bonificaciones a las tasas aeroportuarias y deje de hacer a Canarias objeto de sus venganzas.

Lanzarote no se vende
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