Ganar o perder Canarias

Unidad nacional y prioridades

Quedan 12 meses para las próximas elecciones incluidas las autonómicas. Hablamos del comienzo de una cuenta atrás importante para Canarias.

El pueblo canario tiene un año para decidir si vuelve a presentarse dividido, debilitado y resignado, o si entiende de una vez que la fragmentación del espacio nacional canario no es una simple batalla de diferencia entre siglas sino que supone una forma lenta de perder más poder, seguir sin capacidad real de decisión, soberanía, influencia y futuro.

La bandera a seguir debe ser la bandera nacional canaria, referente como símbolo nacional. Es la que tiene que marcar una prioridad canaria de propuesta nacional que gane posición y poder para avanzar en la construcción de pais.

Canarias no puede seguir funcionando como apéndice electoral de los partidos estatales ni de los entreguismos autonomistas para conservar poder local y no incomodar a Madrid.

Cada vez que el voto canario se dispersa entre proyectos que compiten por el mismo espacio, gana poder el centralismo que no permite avanzar hacía mayores cotas de soberanía y autogobierno real tan necesario para nuestro archipiélago.

Mientras aquí se discuten personalismos, cuotas internas y pequeñas parcelas de protagonismo, fuera de Canarias se toman decisiones que condicionan nuestra vida diaria como vivienda, conectividad, economía , soberanía en puertos y aeropuertos, energía, fiscalidad, suelo, población, empleo, comercio exterior, recursos naturales y relación con la Unión Europea.

Cuando Canarias acude dividida, regala capacidad de decisión a quienes ven el Archipiélago como un botín electoral útil para formar mayorías en Madrid. Cuando Canarias habla con una sola voz fuerte y sólida, obligamos a ser escuchados.

Por eso la unidad nacional canaria no puede ser una llamada al sonido del bucio. Tiene que convertirse en una estrategia política seria,un plan ambicioso , una propuesta que ilusione , que sea generosa y operativa.

Llevamos muchos años de atraso en debate serio y madurez acerca de la Canarias que queremos y necesitamos para nuestro progreso, bienestar colectivo y proyecto de vida con dignidad.

Una unidad con programa nacional canario, con conciencia de país, con objetivos concretos y con voluntad real de abordar los problemas estructurales de Canarias con solvencia.

No se trata de sumar siglas por ansiedad electoral ni de fabricar una coalición vacía para repartir cargos. La unidad solo tiene sentido si sirve para construir poder canario, identidad, conciencia y país.

Canarias necesita mayores cotas de soberanía en sectores estratégicos para su economía. Hemos de ampliar nuestra capacidad de decisión sobre el territorio, la vivienda, la residencia, la presión poblacional, la conectividad, los puertos, los aeropuertos, la energía, el agua, la producción local y la fiscalidad.

Esto no va solo de discursos institucionales ni de grandes palabras.

Va de que una familia pueda vivir en su barrio. Va de que un joven no tenga que marcharse porque su tierra se le ha vuelto imposible. Va de que la población canaria pueda trabajar, emprender, alquilar, comprar, formar una familia y vivir con dignidad en su propio país.

Va de no querer mudarnos de aqui ni borrachos, como diria Quevedo.

Necesitamos regular la residencia con criterios propios. Queremos poder decidir quién llega para quedarse, cómo y para qué. Controlar la sobrepoblación, proteger el derecho de la población canaria a vivir en su tierra y frenar un modelo que convierte la vivienda en mercancía mientras se expulsa a familias, jóvenes y trabajadores.

Necesitamos un nuevo marco jurídico con reconocimiento de país como primer paso, que eleve nuestras competencias y permita avanzar hacia un autogobierno real.

Canarias no puede seguir atrapada en una arquitectura jurídicamente insuficiente ,sin capacidad nornativa real en áreas estratégicas y vitales para responder a una realidad archipielágica, limitada territorialmente y sometida a presiones económicas, demográficas y geopolíticas muy concretas.

Ese nuevo horizonte debe incluir una relación distinta con la Unión Europea, más útil para Canarias y menos subordinada a normas pensadas para territorios continentales.

Debemos abrir el debate sobre la recuperación de los puertos francos, las libertades comerciales y una verdadera soberanía económica canaria.

No podemos olvidar incorporar una Hacienda Canaria con capacidad normativa plena, recaudación directa, gestión y planificación propias. Sin poder fiscal real no hay política económica seria, solo administración de la dependencia exterior, pidiendo aquello que nos pertenece.

Tenemos 12 meses para demostrar madurez política ,social y capacidad de generar una propuesta ilusionante para el país.

Hay dejar atrás el ombliguismo y entender que ningún proyecto personal puede estar por encima del futuro colectivo.

O Canarias construye una alternativa común con programa propio, o dentro de cuatro años volveremos a escribir el mismo artículo con más pobreza, más suelo perdido, más dependencia y menos país.

Doce meses no son mucho tiempo para ganar Canarias ,pero son suficientes para elegir entre seguir administrando la dependencia o empezar a construir país.

Es la hora. La prioridad nacional canaria no puede seguir esperando eternamente porque nos condenamos a desaparecer como pueblo único, especial y diferente con derechos.

Identidad. Memoria. Raíces. Dignidad. Presente. Futuro. Derecho.