El “plan anticrisis” que no cambia nada

Hay anuncios que suenan bien. Que entran fácil. Que incluso, durante unos segundos, invitan a pensar que alguien está haciendo algo.

Y luego está la realidad.

El llamado “plan anticrisis” del Gobierno de Canarias pertenece claramente a la primera categoría: la del titular atractivo. Porque cuando uno rasca un poco, cuando se analiza con calma, lo que aparece no es un plan, sino una colección de medidas inconexas, sin impacto real y, sobre todo, sin capacidad para mejorar la vida de la gente.

Desde Nueva Canarias lo hemos advertido sin rodeos: esto no es una respuesta seria a la situación que atraviesan miles de familias en las islas. Es, en esencia, un ejercicio de maquillaje político.

Se nos vende una bajada del IGIC como si fuera la gran solución. Pero la pregunta es sencilla: ¿alguien ha notado esa bajada en su día a día? ¿En la compra semanal? ¿En los gastos básicos? La respuesta, para la mayoría, es evidente.

No.

Y ese es el problema de fondo. No estamos ante una estrategia que afronte la crisis, sino ante una narrativa que pretende simular que se está actuando.

Mientras tanto, brillan por su ausencia medidas directas para las familias más vulnerables. No hay un refuerzo claro de políticas sociales. No hay un respaldo real a las rentas medias.

Eso sí, hay ruedas de prensa. Hay titulares. Hay una puesta en escena cuidada.

Pero gobernar no es comunicar. Gobernar es resolver.

Y en ese punto, el Ejecutivo vuelve a quedarse corto. Porque cuando una crisis aprieta, no basta con aparentar que se está haciendo algo. Hay que hacerlo de verdad.

Además, llega tarde. Como si la urgencia no existiera. Como si las dificultades de la gente pudieran esperar a los tiempos de la agenda política.

Canarias no necesita anuncios. Necesita respuestas.

Respuestas valientes, medidas eficaces y un compromiso claro con quienes peor lo están pasando. No un plan que se diluye en cuanto sale del papel.

Porque la política no se mide por lo que se anuncia, sino por lo que se transforma.

Y hoy, por mucho que se insista, lo cierto es que este “plan anticrisis” no está transformando nada.