viernes. 19.04.2024

Mamá, papá, soy de la Constitución

 

 

Imagen histórica del día en el que se aprobó la Constitución del 78
Imagen histórica del día en el que se aprobó la Constitución del 78.

A lo largo de mi vida he vivido numerosos cambios en la ciudadanía de España. Nací con las cabinas de teléfono, tuve una adolescencia en la que empezaba a sonar la palabra “móvil” y vivo ahora sumido en la era digital y el 5G. 

También he vivido, en el terreno político, numerosas situaciones diferentes. Mayorías absolutas de socialistas y populares, acuerdos de gobiernos y fatídicos gobiernos de coalición, como fue la última legislatura y parece que va a ser esta en la que estamos inmersos.

Y cambiar no está mal. Considero que es algo natural y que la ciudadanía tiene que sufrir. Pero también pienso que tenemos que garantizar unas normas, y regirnos en base a unas leyes. En nuestro caso, nuestra Constitución.

Porque yo tuve la fortuna de crecer en democracia, pero mis padres y sobre todo mis abuelos no. Y siempre digo con orgullo que provengo de los pueblos de Ye y Maciot, distantes en kilómetros pero cercanos en sentimiento. Y mis abuelos siempre me contaban lo duro que fue vivir en una dictadura y lo afortunado que soy por vivir en democracia. 

Y pensaba que eran “boberías” de abuelos, pero a medida que he ido creciendo, he aprendido que no eran sandeces. Porque nuestra democracia es algo que tenemos que cuidar, y que la tenemos gracias a que unos valientes demócratas, de ideas políticas antagónicas , aparcaron sus diferencias por un bien común: la unidad y el progreso de España. 

Y de ahí nació nuestra Constitución, esa carta magna que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político; como así dice en su artículo primero. Y esta frase, que los estudiantes de derecho nos aprendíamos como si fuese el padre nuestro, ha marcado, marca y siempre marcará nuestra identidad española. 

Un documento que conviene recordar que fue realizado por aquellos “padres” electos en las elecciones democráticas de 1977, y que fueron elegidos por la Comisión de asuntos Constitucionales y libertades públicas de aquella época, quienes nombraron a 7 personalidades a las que les debemos mucho: Gabriel Cisneros Laborda, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé, Manuel Fraga y Miquel Roca

Y esa Constitución, que hoy celebramos el aniversario del día que se sometió a referéndum, es el escrito por el que debemos regirnos. Un documento que busca el consenso y la igualdad de todos, y del que no deberíamos de prescindir y malinterpretar. 

Por eso, más que nunca, yo soy de la Constitución. Porque es lo que nos identifica y lo que garantiza nuestras libertades. Porque debemos de recordar para qué se hizo la transición a la democracia, y el porqué de nuestra carta magna. 

Una búsqueda del consenso y del respeto hacia la democracia que parece estar en riesgo. Por eso escucho y leo a aquellas personalidades como Felipe González y Alfonso Guerra, socialistas con los que yo discrepo en numerosos aspectos, cómo están preocupados por el devenir del país. Ven como parece que la Constitución ha pasado a un segundo plano, y ven como peligra hasta la separación de poderes. 

Estamos a tiempo, estoy seguro. A tiempo de recordar lo que somos, lo que nos costó serlo, y tener claro hacia dónde queremos ir. El diálogo, el consenso y la mirada hacia el futuro pasa, más que nunca, por el respeto a la Constitución. 

Celebremos este 6 de diciembre. Porque somos un gran país con una Constitución envidiable. Viva la democracia, y viva España.

Mamá, papá, soy de la Constitución
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