Reflexiones sobre la lealtad a los González, Guerra, Page, Ibarra, Madina, Sevilla…

La primera regla en un partido político según Pérez Rubalcaba, todo un referente ético para los citados en el título:

“En un partido político hay que ser leal, leal no significa no decirle al jefe lo que hay que decirle, leal significa que cuando un partido decide, pues al final hay que trabajar todos en la misma dirección. Hay un jugador de fútbol, cuyo nombre no voy a dar, que tiene una frase fantástica, que justifica porqué se fue de su equipo. Me fui de mi equipo el día que cuando me sentaron en un partido, me di cuenta que ya no me importaba quien ganara. Esta es una muy buena frase. Cuando en un debate parlamentario ves a tu líder fajándose con el adversario y no quieres que gane tienes que plantearte seriamente qué haces en ese partido”.

Estas palabras de Rubalcaba son muy adecuadas para enjuiciar el comportamiento pleno de deslealtad, o si se quiere, llamemos las cosas por su nombre, comportamiento pleno de traición de determinados políticos del PSOE.

No menos pertinente es la siguiente anécdota, que pude leerla en el artículo, Felipe González, “¿qué has dicho, viejo imbécil…?” Su autor es Quim González Muntadas publicado en Nuevatribuna el 26 de marzo de 2005:

"Cuenta la historia que August Bebel, uno de los fundadores del socialismo alemán, se detuvo en seco tras un discurso en el Parlamento. La derecha lo aplaudía. Se miró a sí mismo, desconcertado, y murmuró: “¿Qué has dicho, viejo imbécil, que la canalla te aplaude?”.

Esa frase, mezcla de lucidez y autocrítica, resume una alerta hoy muy vigente: cuando los enemigos históricos te aplauden, quizá has dejado de representar lo que fuiste.

¿Las palabras de Rubalcaba y de Bebel no les hacen reflexionar a los González, Guerra, Ibarra, Page, Madina y Sevilla sobre la prontitud, con la que son requeridos por la prensa de derechas, para que manifiesten sus críticas permanentes a Pedro Sánchez? ¿Por qué acuden tan prestos y sumisos a los requerimientos de los Vicente Vallés, Ana Rosa Quintana, Susana Griso, Carlos Alsina, García Ferreras, El Mundo, ABC, La Razón…? Con estos amigos no se necesitan enemigos. Han estado haciendo el trabajo sucio a la derecha española. Y siguen haciéndolo. ¿No saben lo que es la lealtad a un partido? Un partido, el PSOE, sin el cual nunca hubieran alcanzado tan importantes puestos a nivel político. Por cierto, yo no conozco por parte de los “socialistas” citados, ninguna crítica a la políticos autonómicos del PP: Ayuso, Mazón, Mañueco o Moreno Bonilla. Y motivos para ejercerla son abundantes.

El ala felipista del PSOE debería entender que la derecha los quiere, pero nunca los votaría, ni armaría con ellos una Gran Coalición; que los quiere en la medida en que puede instrumentalizarlos, pero no los desprecia menos que al inquilino actual de la Moncloa.

Lanzar ataques furibundos contra el tejado del edificio de su propio partido, contra el Secretario General de su Partido, y Jefe de Gobierno de su Partido. Y  también contra la estrategia política de ese gobierno. ¿Por qué lo hacen? ¿Es por su adhesión inquebrantable a los principios del socialismo? ¿O por rencor, envidia, inquina…? ¿O en el caso de Page por intereses electorales en su propia autonomía? Dejo la respuesta a cada cual.

Estoy totalmente convencido que si hoy estuviera al mando del partido Alfonso Guerra, todos estos críticos actuales, citados antes, estarían ya hace tiempo expulsados del PSOE. Cuando gobernaban González y Guerra también cometieron errores, como: OTAN de entrada no, el Gal, Filesa, Roldán, Juan Guerra…Y nadie dentro del partido les criticó. ¡Vaya contraste el antes y el ahora!