lunes. 22.06.2026

Las actuaciones del Juez Peinado son un auténtico esperpento

 

El juez Peinado poco ha finalizó la fase de Instrucción del caso de Begoña Gómez con un auto de procesamiento en el que se han hallado frases que, más que enfocarse en el ámbito jurídico, han estado cargadas de contenido político, afirmando que en el Gobierno de Sánchez ha habido conductas propias de regímenes absolutistas y cita como ejemplo lo que sucedía en el reinado de Fernando VII. La capacidad de sorpresa ante la actuación jurídica de este juez es inmensa, pero siempre nos sorprende. Ese paralelismo entre las prácticas del reinado de Fernando VII con las del gobierno de Pedro Sánchez demuestra una parcialidad absoluta o un desconocimiento total de nuestra historia. Me inclino por la primera opción, porque de un juez cabe esperar que tenga unos mínimos conocimientos históricos. De Pedro Sánchez no quiero hablar, ya creo lo conocemos los españoles, lo que ya no tengo tan claro es si la mayoría de mis compatriotas conocen las fechorías del ínclito Fernando VII. Confío tras mostrar algunas actuaciones sobre este personaje real, que todo ciudadano dotado de un mínimo sentido común, podrá captar la extravagancia del juez Peinado al comparar a Fernando VII con Pedro Sánchez.

Fernando VII fue el rey Borbón sin ningún tipo de dudas el más taimado, el más cruel y el más dañino. Quiero referirme algunas actuaciones suyas extraídas del libro de Josep Fontana, Crisis del Antiguo Régimen 1808-1833 (Guías de Historia Contemporánea de España) Editorial Crítica, 1979. Es un libro de una claridad meridiana y que explica uno de los momentos claves de nuestra Historia Contemporánea, que quienes nos licenciamos en Historia, lo pudimos leer, disfrutar. Y que nos abrió nuevas perspectivas para entender nuestra historia.

En tiempos de la Guerra de la Independencia, mientras los españoles estaban luchando a muerte con el ejército francés invasor, la actuación de Fernando VII fue vergonzosa. El 2 de abril de 1808 publicó un decreto condenando la malignidad de quienes pretendían crear malestar a los franceses. Esto es delito de “alta traición”. Tras la marcha de toda la familia real a Francia siguiendo los designios de Napoleón, las escenas que tuvieron lugar en Bayona fueron de una abyecta bajeza, cediendo tanto Carlos IV y Fernando VII todos sus derechos el emperador francés. Luego Fernando, su hermano Carlos y su tío Antonio marcharon a su cautiverio de Valençay, donde mostraron las más repulsivas pruebas de su vileza moral. Fernando felicitaría a Napoleón por sus victorias militares sobre los españoles. Más tarde le escribiría: “Mi gran deseo es ser hijo adoptivo de S.M. el emperador, nuestro augusto soberano. Yo me creo digno de esta adopción, que sería, verdaderamente la felicidad de mi vida, dado mi amor a la sagrada persona de S.M.I. y R”. El mismo Napoleón se sorprendió de tal servilismo. Como dice Josep Fontana: “No merece la pena dedicar más tiempo a estos personajillos y a sus miserias, la historia de España discurría en estos momentos muy lejos de los salones de Valençay, donde Fernando y su tío Antonio entretenían sus ocios en labores de aguja y bordado”.

Mas la capacidad del juez Peinado para sorprendernos es ilimitada. Este sábado finalmente ha resuelto abrir juicio oral a la esposa del presidente del Gobierno por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida, además de retirarle el pasaporte, prohibirle salir del país y obligarle a comparecer dos veces al mes ante su juzgado. Peinado, que había rechazado en ocasiones anteriores restringir los movimientos de la esposa de Pedro Sánchez, da ahora un giro enorme. En su resolución de este sábado, no solo esgrime que aprecia unos “indicios racionales de criminalidad de un hecho delictivo”, sino que, ante las penas de cárcel que prevé el Código Penal para los delitos que les atribuye a ambas a Begoña y su secretaria, considera que existe el riesgo de que las dos traten “de eludir la acción de la justicia”. El magistrado alega, incluso, que los policías que escoltan y supervisan la seguridad de Gómez pueden ayudarlas en su fuga: “No cabe duda de que esos agentes, en un momento determinado, bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos, pueden ser precisamente quienes colaboren en la acción o acciones que se lleven a cabo para facilitarla”, afirma. Peinado va incluso más allá en su dictamen y remacha sobre la pareja de Sánchez: “Pero además de lo anterior, y especialmente trascendente, es que la condición de actual presidente del Gobierno de su esposo es algo efímero y, por tanto, transitorio. Y esa protección o acompañamiento de los agentes de los cuerpos de Seguridad del Estado desaparecería, lo que facilitaría aún más esa hipotética fuga”. ¿Es o no un auténtico esperpento? ¿Es o no un disparate jurídico? Toma una decisión, la retirada del pasaporte, porque los policías escoltas de Begoña podrían facilitar la huida, al recibir órdenes de sus superiores. Creo que no merece dedicar muchos argumentos para replicar tal disparate. Como no podía ser de otra manera han salido en tromba los sindicatos de policía ya que Peinado pone en duda su profesionalidad.

Los sindicatos Jupol, SUP, UFP y CEP tildan de “barbaridad” y “ofensa” los argumentos del magistrado para retirar el pasaporte a la mujer de Sánchez y uno amenaza con denunciarlo si no rectifica. El primero ha sido Justicia Policial (Jupol, fuertemente enfrentado al Gobierno), que ha tildado de “barbaridad” las palabras de Peinado.

Por su parte, la UFP critica duramente al juez Peinado, al que sí citan, por “la imputación de un posible delito a policías que precisamente se dedican a la prevención delictiva”. “Es un señalamiento a todo un colectivo policial, deteriorando su imagen ante la opinión pública”, añade este sindicato, que insiste en que la afirmación del magistrado que sugiere que Gómez puede ser ayudado por los agentes que cuidan de su protección para huir “carece de toda fundamentación”. “La misión de un juez es juzgar hechos, no señalar e imputar delitos a personas que no conoce”, concluyen.

También airada ha sido la reacción de la CEP, que se dirige directamente a Peinado para recriminarle sus insinuaciones: “Ni ha ocurrido ni va a ocurrir. No hay un solo policía que pueda ayudar a la mujer del presidente del Gobierno a huir de la justicia. Ni por voluntad propia ni cumpliendo órdenes (que serían ilegales). Al revés: de saberlo, detenida y a disposición judicial”, recalcan para después añadir: “Suéltenos el brazo, señoría, y cobíjese en otra parte para armar sus resoluciones. Que aquí solo tenemos un norte: cumplir y hacer cumplir la ley”, remachan.

Las actuaciones del Juez Peinado son un auténtico esperpento
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