El tigre de Temu

Sabíamos de la amplia trayectoria del nuevo presidente de Colombia como abogado defensor de mafiosos, paramilitares y grandes estafadores, pero en campaña electoral, Abelardo de la Espriella, autodenominado El tigre, terminó de destapar su extravagancia al más estilo de otro friki latinoamericano, Javier Milei, también construido y cofinanciado por USA en su objetivo de convertir a Latinoamérica en su patio trasero. 

Con el presidente argentino, De la Espriella comparte su adulación y entrega incondicional a Trump, por encima de cualquier interés nacional, por muy estratégico que sea, comprometiendo así la libertad de su propio país, un vendepatria que me recuerda el hedor que percibimos en España con la prioridad naZional de PP y Vox. 

De la Espriella ya autorizó a USA a realizar operativos militares en territorio colombiano “para combatir el terrorismo”. Se avecinan muertos ajenos a la delincuencia y veremos fallecidos civiles con la etiqueta de guerrilleros para ser vendidos como trofeos de guerra, esa práctica macabra de los ‘falsos positivos’ que en tiempos del expresidente Álvaro Uribe costó la vida a 6.402 inocentes. 

Con bombardeos y fumigaciones tóxicas indiscriminadas, constataremos la destrucción de ganado y tierras fértiles. La presencia militar extranjera traerá consigo el saqueo de recursos naturales en nombre de una supuesta seguridad, democracia y libertad, la fórmula neoliberal destructiva y de expoliación de riquezas que el Tío Sam viene replicando en varios países del Planeta. Deberíamos preguntarnos cuántos kilos de droga ha encontrado y destruido USA en Venezuela desde que invadió el país el pasado mes de enero, que no lo ha dicho, y de cuántos barriles de petróleo se ha apropiado.

El tigre de Temu ultraderechista colombiano, dispuesto a batir todos los récords para modelar su “patria milagro”, terminó de destapar su imbecilidad en menos de una semana después de su acto de posesión del 7 de agosto en una universidad privada de Cali.  Ante la tragedia del terremoto, que lo cogió recién posesionado y sin conocer los recursos humanos y técnicos, ni el funcionamiento ni la capacidad de reacción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, ya que no quiso celebrar reuniones de trabajo para llevar a cabo la transición de gobierno con el equipo del expresidente Gustavo Petro, tomó la brillante decisión de rechazar la ayuda de rescatistas profesionales de países que tendieron al instante la mano a Colombia. 

Y mucho peor, porque De la Espriella es una persona con nula experiencia en la  gestión pública. No ha sido alcalde de municipio o ciudad y tampoco gobernador de departamento. 

Cada vez que hay una catástrofe natural, en cualquier país del mundo, más o menos desarrollado, lo primero que apuntan los expertos en gestión de emergencias es el inicio de la carrera contrarreloj para encontrar supervivientes durante las primeras 72 horas. Me gustaría saber bajo qué criterios técnicos tomó la decisión de rechazar la ayuda de rescatistas y por qué luego solo accedió a aceptar el trabajo de rescatistas y/o militares de USA, Israel, El Salvador y Ecuador. ¿Filtro ideológico o técnico? 

En plena crisis del terremoto, como si fuera la gran prioridad, el gobierno de El tigre de Temu va y saca un comunicado anunciando el reconocimiento de la soberanía israelí sobre el territorio sirio de Altos del Golán, un territorio que Israel ocupa desde la Guerra de los Seis Días del 67. ¿Qué favores se están pagando con esta decisión en un momento especialmente delicado para Colombia? Solo USA y ahora Colombia reconocen esta soberanía rechazada mayoritariamente por la comunidad internacional. 

Como si de una estrella de cine se tratara, El tigre de Temu salió a dar su primer informe de muertos por el terremoto sonriendo y repartiendo besos para seguidamente anunciar el fallecimiento de cien personas y entregar el primer balance de destrucción material.  No sé si le han dicho que la campaña electoral acabó hace un par de meses y que ahora su rol es el de presidente de la República y que su obligación Uno A es atender la emergencia con todos los recursos humanos, económicos y técnicos posibles. Necesitamos menos puesta en escena y mayor acción. 

Por último, quiero agradecer públicamente a todas las personas que me han escrito interesándose por la situación del país y el bienestar de mi familia en Colombia. Aunque entre los míos no hay personas afectadas, toda la solidaridad es necesaria y se agradece. Mi reconocimiento para quienes han emprendido campañas en favor de las víctimas. Gracias.