Desfachatez mundial y del Mundial
Pasamos de Naranjito, la dulce mascota oficial de España 82, a la acidez del ‘Naranja’, flamante coanfitrión del Mundial 2026. Trump ya no solo con poder para ayudar a Israel a matar en Gaza y el país que se le antoje, invadir Venezuela o entrometerse descaradamente en las elecciones de países latinoamericanos con la pretensión de apropiarse de sus recursos naturales y ampliar su dominio geopolítico, sino para llamar a su colega Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y pedirle (exigirle) que dejase sin efecto la sanción automática a un jugador de la selección estadounidense expulsado del partido contra Bosnia y Herzegovina.
‘Naranja’ consiguió el indulto para el futbolista Balogun, habilitado para jugar los octavos de final, pero Bélgica apeó a USA de su Mundial, y cambiar un 1 - 4, con baño incluido, es muy jodido, por mucho que Infantino haya entregado a Trump el primer ‘Premio FIFA de la Paz: el fútbol une al mundo’, suponemos por su incansable trabajo por promover la paz mundial y destacada trayectoria humanitaria. Lo sabe muy bien el pueblo palestino, vaya desfachatez mundial.
Del Mundial, más bien poco fútbol que enamore y muchos partidos súper aburridos. El otrora scratch brasileño fue una pachanga de vergüenza entregada al milagro de Neymar, un deportista virtualmente retirado que fue a pasear a la competición por capricho de Ancelotti para complacer a una ‘torcida’ sin esperanza, como lo hizo Colombia con James Rodríguez, igual de indisciplinado que Ney. El 10 cafetero, que está tardando en despedirse de la Selección, se había ido del Rayo Vallecano con mucha pena y cero gloria, en la que fue quizá su última aventura europea.
De aquella época de Naranjito recuerdo especialmente a los estilistas del mediocampo de Brasil: Zico, Toninho Cerezo, Paulo Roberto Falcao y el doctor Sócrates, médico de profesión y catedrático del buen fútbol aplicado en la cancha, mientras que en tiempos del ‘Naranja’ tenemos que conformarnos con Casemiro y sus compis picapiedras. Mezclando todo el “talento” actual no sale ni uno de los cracks que vimos sentados en la grada viendo en directo la sonrojante actuación de la Canarinha.
Y de la desfachatez del Mundial a la desvergüenza local. Esta semana conocimos otra perlita del presidente del PP, el señor Alberto Núñez Feijóo, anunciando orgulloso recortes de derechos laborales, con o sin acuerdo sindical, si alcanza, por fin, la presidencia de España. Pero no solo eso, sino que el ilustre Feijóo se escarranchó a tachar de “cáncer” el aumento de las bajas laborales por enfermedad, intentando además colar una mentira: que los trabajadores pueden acceder a la baja sin motivo y cobrar el sueldo íntegro.
Los sindicatos en Madrid pusieron el grito en el cielo, pero todavía tenemos trabajadores en los mundos de yupi que no han entendido el alcance de semejante exabrupto, hasta el punto de comerse el regate del supuesto “apoyo” del PP a la clase trabajadora. Fantaseando, desconectados de la realidad y festejando un gol en propia puerta.
El sindicato Comisiones Obreras subrayó que si se reduce la calidad de la atención médica, en manos de las Comunidades Autónomas, muchas de ellas gobernadas por el PP o cogobernadas con otras fuerzas políticas, como sucede en Canarias donde comparte poder con Coalición Canaria, “esto afecta a los tiempos de recuperación de la enfermedad, a las bajas y a los costes de las empresas”.
Mucha palabra fácil y ahora apurado con matizaciones, pero Feijóo ya desveló la verdadera intención de su partido y lo que piensa la derecha rancia de mujeres y hombres trabajadores. Esta es la prioridad NaZional, subir además la edad de jubilación a todas y todos los trabajadores, españoles e inmigrantes. Patriotismo puro.