Una vecina de Arrecife pide soluciones al alcalde y al concejal de Limpieza por la suciedad generada por los dueños incívicos de los perros
Un vecino de Arrecife ha emitido este lunes una carta que ha compartido con este diario en la que se dirige al alcalde, Yonathan de León, al concejal de Limpieza, Jacobo Lemes, y a los propietarios de los perros de la capital con el objetivo de denunciar el estado de suciedad de las calles de la capital por los constantes orines y excrementos que hay en diferentes puntos. Además, indica en su llamada desesperada a la cordura que los solares son otras de las zonas en las que se observa suciedad y mal olor por los actos incívicos de los dueños de los animales, a quienes señala como culpables de la situación.
Carta al alcalde y al concejal de Limpieza del Ayuntamiento de Arrecife y a los propietarios de perros
Señor Alcalde y Concejal, estimados propietarios de perros:
Quisiera expresar mi profunda preocupación por el lamentable estado de limpieza de muchas calles de Arrecife. Pasear por la ciudad se ha convertido, en demasiadas ocasiones, en una experiencia desagradable debido a la enorme cantidad de orines y excrementos de perros que hay en aceras, esquinas, señales de tráfico, fachadas y mobiliario urbano.
Quiero dejar claro que la culpa no es de los perros, sino de los dueños incívicos que no cumplen con su obligación de recoger los excrementos de sus mascotas ni de evitar que orinen en cualquier lugar sin ningún tipo de consideración hacia el resto de ciudadanos.
Es frecuente encontrar aceras enteras con un fuerte olor a orín. Hay calles en las que resulta imposible caminar sin tener que esquivar meadas y excrementos. Esta situación da una imagen deplorable de Arrecife y supone un problema de higiene y de salud pública.
Si miramos el ejemplo de Madrid, una ciudad con más de 3,4 millones de habitantes, comprobamos que sus calles presentan un nivel de limpieza muy superior. Allí es muy difícil encontrar excrementos de perro por las aceras y, en muchas zonas, ni siquiera se ven chicles pegados al suelo. Esto demuestra que, cuando existe civismo, vigilancia y sanciones, las cosas pueden hacerse mucho mejor.
Sería conveniente estudiar medidas similares a las que ya existen en algunos municipios españoles, donde se crea un registro de ADN de los perros para identificar a los propietarios que no recogen los excrementos y sancionarlos. Si los dueños supieran que pueden ser identificados y multados, muchos cambiarían su comportamiento.
Los solares abandonados son otro problema. No solo transmiten una imagen de abandono, sino que muchos se han convertido en auténticos baños para perros. Están llenos de excrementos y orines porque algunos propietarios prefieren llevar allí a sus mascotas y marcharse sin recoger nada. Lo incomprensible es que esas mismas personas saben que volverán a pasar por ese lugar al día siguiente con su perro y, aun así, lo dejan todo sucio. Esa falta de civismo perjudica a todos los vecinos y convierte esos espacios en focos de malos olores e insalubridad.
Tampoco entiendo que se permita la entrada de perros en supermercados, centros comerciales y otros establecimientos donde se venden o exponen productos. Hace poco presencié una escena en IKEA que me dejó completamente sorprendido: un perro olisqueó unas alfombras, levantó la pata y orinó sobre ellas mientras su dueña continuó caminando como si no hubiera ocurrido absolutamente nada. Esa falta de educación y de respeto termina perjudicándonos a todos.
Arrecife merece mucho más. Necesitamos campañas de concienciación, más vigilancia, sanciones ejemplares para quienes incumplan las normas y una limpieza más eficaz y constante. Mantener limpia una ciudad no es solo responsabilidad del Ayuntamiento; también lo es de cada ciudadano.
Porque una ciudad limpia no solo mejora la imagen de Arrecife; también demuestra el respeto que tenemos hacia nuestros vecinos y hacia quienes nos visitan. Es hora de actuar antes de que esta situación siga empeorando.
No escribo esta carta por estar en contra de los perros. Al contrario, los animales no tienen la culpa de nada. Mi queja va dirigida a los dueños irresponsables que ensucian la ciudad y no respetan a los demás. Arrecife no puede seguir siendo un lugar donde haya que caminar esquivando orines y excrementos. Todos tenemos derecho a disfrutar de unas calles limpias y cuidadas.
Atentamente,
Un vecino de Arrecife.