El Cabildo llama a la calma y dice que analizará este miércoles la situación

Llegada masiva de langostas del desierto por la zona de Famara

Imagen de los peligrosos insectos entre Famara y San Juan.
Vídeo: Nacho Herrero

 

Una plaga de langosta del desierto (schistocerca gregaria) ha llegado a Lanzarote y está entrando por la costa a través de Famara y de otras localidades, donde han sido grabadas por miles este mismo martes. No es la primera vez ni mucho menos que este insecto de enorme tamaño, que normalmente arrasa con los cultivos y que ya se mencionaba en la Biblia como algo terrible, entra en la Isla por la calima que viene del continente. Por fortuna, en principio no es una cantidad tan grande como para preocuparse, pero desde luego las autoridades, que ya tienen conocimiento de su llegada, deberán actuar para que no se coman los cultivos. 

La langosta es una especie de ortóptero celífero cuyas plagas han amenazado la producción agrícola de África, Oriente Medio y Asia durante siglos. La calidad de vida de al menos una décima parte de la población mundial está afectada por esta plaga de insectos, que son como un saltamontes pero mucho más grande y mortífero para todo lo que encuentran. 

 

A pesar de lo impresionante de las imágenes que se están viendo y que circulan de nuevo por todos los teléfonos de la gente de la Isla y por las redes sociales, el Cabildo ha sacado un comunicado oficial llamando a la calma sobre un fenómeno que entienden que se puede controlar. 

De hecho, desde el Área de Medio Ambiente se adelanta que este mismo miércoles sus técnicos se encargarán de analizar la tipología de los animales. Creen que si se trata de ejemplares adultos no afectarán en exceso a los cultivos de la Isla. 

El Cabildo también explica que la llegada de las langostas se ha producido tras las lluvias de final y de principio de año caídas en el Sahara, que han permitido que este insecto tan peligroso crezca y se reproduzca al contar con un excedente de alimento. 

Este miércoles, por tanto, la institución dice que vigilará atentamente un fenómeno que aseguran que no se producía desde hacía 24 años.