El PSOE es el gran fracasado del fin de semana electoral, al haber empeorado sus resultados en las dos comunidades autónomas. El gran derrotado para los analistas de la política nacional vuelve a ser Pedro Sánchez

El PP gana en Galicia con mayoría absoluta y el PNV vence en el País Vasco con necesidad de buscar un aliado

El fin de semana electoral en Galicia y el País Vasco ha servido entre otras cosas para demostrar que esta vez sí las encuestas no se equivocaban. El Partido Popular (PP) ha salido tremendamente reforzado tras su aplastante victoria con mayoría absoluta en Galicia y el Partido Nacionalista Vasco (PNV) ha hecho buenos los pronósticos y se ha situado de nuevo al frente de la posibilidad de conformar gobierno, en su caso en pacto. El gran derrotado de la dura noche electoral, además de la participación, ha sido sin duda el Partido Socialista (PSOE), después de empeorar su resultado en las dos comunidades autónomas: en el caso de Galicia, siendo adelantado por las Mareas de Podemos, y en el caso del País Vasco empatando con un PP que sabía que en ese territorio hasta la fecha nunca ha tenido mucho que rascar. Todas las miradas están puestas este lunes en el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que aparentemente es el gran derrotado del domingo. A lo largo del día se esperan las reacciones en Ferraz y en otros puntos del país.

La contundente victoria de Alberto Núñez Feijóo en las elecciones de Galicia, con su tercera mayoría absoluta consecutiva, junto al descalabro del PSOE tanto en esta comunidad como en el País Vasco, movieron ayer el tablero político nacional, cuando todo indica que España se dirige a unas terceras elecciones generales. Las fichas se han agitado y la noche electoral ha dejado como resultado el refuerzo de Mariano Rajoy, pero también una nueva caída de Pedro Sánchez, que acumula ahora el peor resultado histórico de su partido en Galicia y un retroceso brusco en el País Vasco.

En pleno bloqueo político, los partidos nacionales llevaban semanas mirando la fecha del 25 de septiembre, a la espera de que los gallegos y los vascos clarificaran algo la situación. El resultado en ambas comunidades ha dejado ganadores y perdedores claros, y no solo en esos territorios, sino también en la política nacional. En el Congreso y en La Moncloa se considera que esta semana será fundamental para saber si España va a unas terceras elecciones, o bien se abre una posibilidad de negociación con un PSOE obligado a repensar el «no es no» de Sánchez al PP.

El líder socialista es el gran derrotado del 25 de septiembre por partida doble. Los peores resultados posibles para él, y para su partido, se produjeron ayer en las dos comunidades donde los ciudadanos fueron a votar. En Galicia se consumó el salto de En Marea, la marca territorial de Podemos, sobre el PSOE en número de votos, y en el País Vasco el adelantamiento se produjo también en escaños: el fantasma más temido por los socialistas se hizo realidad dos veces.

Los socialistas, con menos de un 18 por ciento de los votos, registraron el peor resultado de su historia en Galicia. La diferencia con el PP es abismal: se quedan más de 30 puntos por debajo de los populares, y pierden cinco diputados respecto a su resultado, ya pésimo, de 2012.

Caída en el País Vasco

En el País Vasco, las encuestas ya preveían una fuerte caída del PSOE y dejaron el listón de las expectativas casi por los suelos. La realidad no lo mejoró, ya que los socialistas obtuvieron nueve escaños, frente a los 16 de 2012. Fue el partido que más retrocedió en las urnas. Su único consuelo sería que sus diputados serán suficientes para que el PNV obtenga la mayoría absoluta en el Parlamento vasco, si alcanzan un acuerdo, lo que dejaría fuera de juego al Partido Popular en esta comunidad. El PP también consiguió nueve diputados, pero serán irrelevantes si el PNV decide pactar con el PSE.