sábado. 02.03.2024

El Pleno del Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias dio el visto bueno, en base a las ponencias técnicas, a cinco expedientes para su declaración como Bien de Interés Cultural, cuya aprobación definitiva se realizará por decreto en Consejo de Gobierno.

Dentro del orden del día, se informó favorablemente las propuestas de declaración del Silbo Gomero, con la categoría de Tradición y Expresión Oral en el ámbito de Canarias; Las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de las Nieves, La Palma, con la categoría de Bien Cultural Inmaterial; el Auto Sacramental de los Reyes Magos de Tejina, Tenerife, con la categoría de Usos Sociales Rituales y Actos Festivos; y dos inmuebles con la categoría de Monumento, situados en Arrecife de Lanzarote, concretamente, el conocido como Hotel Oriental y un segundo edificio, también, localizado en la calle León y Castillo, 35.

Según la información aportada a Crónicas, el director general de Cultura y Patrimonio Cultural, Miguel Ángel Clavijo, como conclusión del Pleno del Consejo, puso de relieve el buen hacer de los cuatro cabildos insulares en el desarrollo de los expedientes, extendiendo esta consideración a los ayuntamientos competentes, como es el caso de Santa Cruz de La Palma. Así mismo, el responsable del área del Gobierno de Canarias, recordó a estas instituciones «que la declaración de un bien de interés cultural implica la responsabilidad de su conservación y protección, porque representan los elementos excepcionales, tanto materiales como inmateriales de nuestra memoria colectiva que deben perdurar en las mejores condiciones».

El Auto de los Reyes Magos de Tejina, que representa el episodio de la Adoración de los Reyes Magos, está considerado como una de las piezas dramáticas más valiosas del teatro navideño en Canarias. Aunque por el momento no se ha precisado el comienzo, si se tiene constancia de que se lleva representando ininterrumpidamente desde principios del siglo XX. Con el paso de los años esta tradición, de origen religioso o litúrgico, ha evolucionado, tomando cada vez un cariz más popular, permaneciendo en el tiempo gracias a la participación de los vecinos del pueblo, manteniendo una tradición viva, inherente a la identidad del pueblo de Tejina, destacando el notable empeño de la comunidad portadora local que, durante varias generaciones, ha protegido este tesoro inmaterial, logrando que sea un patrimonio vivo y que se transmita de generación en generación, hasta la actualidad.

La Bajada de la Virgen de las Nieves (La Palma) es una manifestación festiva que comprende un amplio conjunto de expresiones teatrales, dancísticas y otras formulaciones votivas. La celebración comprende dos partes bien diferenciadas: una litúrgica religiosa, dedicada a la Virgen de las Nieves, patrona de la isla, y otra festiva-teatral, a modo de anuncio o protocolo de recibimiento de la efigie mariana y que se desarrolla antes de que se realice el traslado propiamente dicho.

Iniciada en 1680, se celebra cada cinco años, constituyendo uno de los testimonios vivos más completos de las fiestas del Barroco. Se trata de una fiesta muy participativa y que constituye el símbolo de identidad más relevante y representativo de la población de La Palma.

En su conjunto, esta serie de actos conforma un medido ceremonial. Su motivación alegórica y el ensamblaje de todos ellos en un calculado ritual articulan un cuadro a través del cual se trasmite la pronta venida de la imagen de las Nieves. La puesta en escena de este protocolo en las vías y plazas de Santa Cruz de La Palma, unida a la antigüedad, continuidad, riqueza artística y simbolismo de todos los números que integran el programa tradicional, dibuja una manifestación muy característica proveniente de la cultura del Barroco. El teatro, la danza, la música, la literatura, los trabajos artesanos, la pintura, la escultura o la arquitectura efímera convergen y se renuevan cada cinco años en un aparato escénico callejero.

La edificación situada en la calle León y Castillo n.º 35, en Arrecife, es uno de los últimos inmmuebles que en la actualidad se conservan de este tipo de viviendas. Se encuentra una manzana irregular al final de la calle León y Castillo. En esta zona se ubicaba el conjunto de las llamadas “casas altas de Arrecife”. Se trata de un inmueble de principios del siglo XIX de estilo tradicional de la clase acomodada. Como elementos destacables habría que mencionar su tipología en “O” con patio central, la composición de la fachada, los elementos decorativos de su fachada (actualmente ocultos) y el patio trasero.

El inmueble situado en la calle León y Castillo 37, es no solo uno de los mejores exponentes de la arquitectura burguesa urbana, sino también de un edificio con un alto valor histórico. Conocido como Hotel Oriental, fue fundado por Claudio Toledo Cabrera a principios del siglo XX y fue el primer y único hotel de cierto rango que existía a en la isla.

El establecimiento disponía de un magnifico comedor con ventana al exterior que solía ser frecuentado por las familias más relevantes de Lanzarote, así como de aquellos personajes distinguidos que visitaban la isla. En él se hospedaron importantes compañías de teatro, magistrados, jueces, comerciantes y familias ilustres.

Silbo Gomero

El Silbo Gomero se utiliza desde tiempo inmemorial en la isla para comunicarse a grandes distancias., a través de una serie de códigos preestablecidos que sirven para expresar contenidos con un lenguaje articulado, reductor, no convencional, que permite intercambiar una gama ilimitada de mensajes al reproducir mediante silbidos las características sonoras de una lengua hablada.

Es una de las manifestaciones más originales y representativas del archipiélago canario, un elemento cohesionador de primer orden, integrado en la comunidad, a pesar de los distintos acontecimientos históricos y de las numerosas transformaciones sociológicas, mostrando una excepcional capacidad de adaptación a toda clase de cambios, perviviendo como componente esencial de la cultura canaria.

La función principal de este lenguaje es permitir la comunicación entre personas que se encuentran a gran distancia unas de otras. Esto precisa de una gran potencia para emitir el sonido. Pero lo más reseñable de la técnica del silbo es la dificultad que entraña reproducir una lengua completa, que emplea todos los recursos fonadores de la cavidad bucal y sus correspondientes subcavidades, mediante un mecanismo -el silbido- que solo permite variaciones de frecuencia de un mismo tono fundamental. Esto implica una práctica y unos conocimientos que se han ido desarrollando durante siglos y que sorprenden por su eficacia y sutileza.

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