La secretaria local de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC) en Teguise, Belén Machín, ha denunciado en nota de prensa el modelo de adjudicación de los ventorrillos de las fiestas de Caleta de Famara impulsado por el grupo de gobierno liderado por Coalición Canaria (CC), al considerar que supone “un nuevo paso en la mercantilización de nuestras fiestas populares” y una pérdida de la identidad que históricamente las ha caracterizado.
Para la dirigente canarista, resulta “profundamente preocupante” que el Ayuntamiento haya diseñado un sistema en el que el criterio económico tenga un peso tres veces superior al arraigo en el municipio y a la trayectoria de las asociaciones que desarrollan actividad social, cultural o deportiva durante todo el año.
“Durante décadas, los ventorrillos han sido espacios de participación ciudadana y cohesión social donde las asociaciones, colectivos y vecinos no solo contribuían al éxito de las fiestas, sino que además obtenían recursos para financiar actividades que después revertían en beneficio de todo el pueblo. Era un modelo de colaboración, de comunidad y de identidad compartida. Hoy ese modelo está siendo sustituido por otro donde lo único que parece importar es quién puede pagar más”, comenta Machín.
Desde NC-BC advierten de que este sistema terminará expulsando progresivamente a muchas asociaciones locales, vecinos y jóvenes, incapaces de competir económicamente con empresarios dedicados exclusivamente a esta actividad, rompiendo así el vínculo histórico entre las fiestas y el tejido social del municipio.
Por ello, NC-BC reclama la revisión inmediata de las bases de adjudicación para que el arraigo en el municipio, la participación activa en la vida social y cultural de Teguise, la trayectoria asociativa y el retorno social de los recursos obtenidos sean los criterios determinantes en la asignación de los ventorrillos.
“Las fiestas populares no pueden gestionarse con la lógica del mejor postor. Deben seguir siendo un espacio de encuentro, de participación y de orgullo colectivo. Defender los ventorrillos tradicionales es defender la identidad de nuestros pueblos y garantizar que las fiestas continúen siendo de quienes las hacen posibles: sus vecinos y vecinas”, concluyó Belén Machín.
