martes 19/10/21
Celso Betancor insiste en el peligro que corre la medida que impone el equilibrio parlamentario entre las islas capitalinas y las no capitalinas.

El ocaso de la triple paridad

Los partidos nacionalistas esperan algo más de CC en su reunión del Consejo Político Nacional

Celso Betancor, parlamentario regional de Asamblea por Lanzarote (APL), dejó entrever este martes su rabia y pena en el programa “El Despertador” de Lanzarote Radio.

Tanto su partido como el Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) y Coalición Canaria (CC) se habían posicionado en contra de la propuesta del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Canario (PSC) sobre la reforma del estatuto y de la famosa y polémica lista regional.

A pesar de llevar trabajando en esta ponencia sin descanso “mañana y tarde”, según palabras del parlamentario, “se han salido con la suya y la proposición irá al pleno de esta manera”.

Betancor no sabe qué pasará, pero no ve prácticamente esperanzas de una posible marcha atrás. “Tenemos la lista regional a la vuelta de la esquina”, apuntó. Aunque CC podría haber continuado unido a APL y al PIL, y frenar la actual ponencia del estatuto, no lo ha hecho, dejando paso a una serie de especulaciones sobre cuáles son los motivos de las negociaciones que ese partido ha llevado a cabo con el PP y el PSC.

El parlamentario está seguro de que CC sacará competencias del acuerdo al que ha llegado con estos dos partidos. “Hay que preguntárselo a ellos. Lo que está claro es que tienen mucha prisa, y les interesa que salga esta legislatura. Siempre dijimos que era una estrategia electoral”, alegó.

La ponencia se está realizando a un “ritmo vertiginoso” y prácticamente ya se encuentran trabajando en la mitad del artículo 50. Lo que ocurre, a juicio de Betancor, es que “las cosas están muy claras entre esas dos formaciones políticas, sobre todo cuando hablamos de competencias y todo lo que es la paja del estatuto. Cuando llegamos al tema de la reforma electoral, ahí si que no hay nada que hacer”, recalcó.

La propuesta, planteada en los estatutos, que este partido hizo sobre la denominación de mar Canario a las aguas que rodean las Islas también ha sido negada.

En último caso, Asamblea por Lanzarote está satisfecha por haber podido introducir la enmienda de la doble insularidad. El principio de subsidiariedad que se apunta en varios sitios del estatuto es un logro importante para las islas menos pobladas, un concepto que el gobierno de Canarias debe tener en cuenta cuando se hable de políticas legislativas, reglamentarias, presupuestarias y financieras.

También les parece primordial que aparezca reflejado el hecho de que todas las competencias, delegadas o transferidas, de los municipios y cabildos deben estar suficientemente dotadas. Estas competencias, que deben estar presentadas en una disposición adicional como instituciones de la Comunidad Autónoma o como ente propio, son una buena noticia para Celso Betancor: “a pesar de ir en la segunda línea y de suponer que en ese tema de competencias nos tropezaremos con el partido popular, prácticamente esas cosas están salvadas”, indicó.

De todos modos, el parlamentario de APL tiene la impresión de que hay cuestiones impuestas desde Madrid, y de que los partidos mayoritarios del Archipiélago están sometidos por representaciones de corte estatal. “Vamos a votar en contra de la lista electoral que no tiene parangón en ninguna comunidad autónoma de las 17 que hay en el Estado Español”, concluyó.

Por su parte, Isaac Castellano, parlamentario regional del PIL, también dio ayer su opinión en el programa “El Despertador”, ante la inminente aprobación de la reforma electoral con la lista regional, que va a salir adelante gracias al apoyo del PSOE y del PP y a la espera de lo que haga CC: “Parece que se quieren acelerar los trámites para que el 30 de mayo, el Estatuto salga del Parlamento al Congreso de los Diputados, y en ese proceso es donde nos encontramos ahora mismo”, aseguró.

En opinión del político, “este resultado es triste para los lanzaroteños, porque siempre priman los intereses partidistas por encima de los intereses y la cohesión del Archipiélago, algo a lo que nos tienen acostumbrados algunos partidos y que va a mermar la participación de las diferentes islas a la hora de construir Canarias. La verdad es que es una pena que este tipo de propuestas salgan adelante”.

El PIL votará en contra, “no sólo para dejar constancia de ello sino para expresar una opción diferente con respecto al sistema electoral”: el mantenimiento de la insularidad con independencia de que en el futuro el número de diputados puedan crecer en el parlamento de Canarias.

El cambio de actitud frente a este planteamiento “nos da a entender dónde están los centros de poder de estos partidos y cuáles son los intereses que priman a la hora de tomar decisiones”, advirtió Castellano.

Historia de la Triple paridad

En noviembre de 2005 el Partido Socialista Canario (PSC) y el Partido Popular (PP) formulaban una propuesta donde planteaban una lista regional al Parlamento Autonómico con 15 diputados.

La proposición tuvo una unánime y contundente respuesta desde diferentes ámbitos de la sociedad lanzaroteña, que consideraba que la medida rompería el actual equilibrio, dejando en una situación de franco desamparo a las islas no capitalinas.

La totalidad de las formaciones políticas y algunos grupos empresariales se decantaron por iniciar una campaña de concienciación en las islas menos pobladas, para hacer entender la repercusión que tendría el desarrollo de la medida.

El acuerdo, que no contó con el apoyo de los grupos de CC y Mixto, fue alcanzado en la penúltima sesión del año pasado que estudiaba la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, cuyo trámite parlamentario se esperaba ver concluido en la segunda quincena de enero para su remisión a las Cortes.

Los grupos socialista y popular aseguraron que la lista regional estaba plenamente justificada ya que el actual número de diputados, 60, fue establecido de acuerdo con una población de 1.100.000 habitantes, mientras que el número de 75 diputados está de acuerdo con una población cercana a los dos millones de personas.

El ocaso de la triple paridad
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