El Cabildo de Lanzarote encuentra huevos fósiles de Ratites que podrían tener de 5 a 6 millones de años
- Juan Antonio de la Hoz, consejero de Patrimonio Histórico y responsable de estos estudios, afirma que el Cabildo tendrá entre sus objetivos “seguir investigando para obtener más datos sobre nuestra isla y difundir dicho patrimonio entre la población, para conservarlo y protegerlo”
El Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Lanzarote ha presentado este miércoles por la mañana los resultados preliminares de la campaña paleontológica 2011 del yacimiento del Mioceno Superior en Órzola, concretamente situado en la zona denominada Valle Grande, Valle Chico y Fuente Gusa.
El presidente del Cabildo de Lanzarote, Pedro San Ginés, acompañado por el consejero de Patrimonio Histórico, Juan Antonio de la Hoz, y la Jefe del Servicio del Área, Nona Perera, han detallado que en estos tres puntos concretos de Órzola se han centrado los trabajos de investigación “por albergar depósitos interesantes pertenecientes al final del Mioceno”.
El presidente de la primera Corporación ha explicado que la finalidad de este estudio ha sido “secuenciar y conocer la historia geológica -cómo se forma la sucesión sedimentaria- y la biogeografía -qué flora y fauna viven en esa época- del archipiélago canario, apoyándose en los fósiles extraídos en estos tres lugares”.
Al día de hoy, estos fósiles se concretan en dos huevos enteros y fragmentados de Ratites (especie antecesora de la familia del aveztruz que ya entonces perdieron su capacidad de vuelo); dos moldes de huevos enteros y fragmentados de esta misma especie con presencia de poros; una vértebra de serpiente (boa); múltiples fragmentos de huevos de tortuga; gasterópodos terrestres fósiles y muestras de los diferentes niveles estratigráficos de los yacimientos.
Los fósiles de huevos de Ratites encontrados han sido expuestos durante la rueda de prensa y según dichos informes “podrían datarse de 5, 3 a 6 millones de años atrás”.
El presidente del Cabildo, Pedro San Ginés, subrayó que “este hallazgo reabre el debate y antiguas teorías e hipótesis sobre la vinculación de Lanzarote con el continente africano ya que no existe constancia de que haya avestruces en las islas surgidas de la corteza oceánica, como es el caso de Lanzarote, salvo en las grandes que han formado parte de un continente, como Australia, Nueva Zelanda, que se configuran a partir de un proceso de deriva de una parte continental”.
Por su parte, el consejero del área responsable de estos estudios, Juan Antonio de la Hoz, ha puesto en valor la labor realizada este año en ésta y en las otras dos excavaciones importantes que ha llevado a cabo el Cabildo de Lanzarote, como la Misión en busca de la Torre de Lancelloto Malochello o la excavación de Fiquinineo, al objeto de “que el Cabildo siga investigando -conjuntamente con el Gobierno de Canarias y otras instituciones- más datos sobre nuestra isla, difundir dicho patrimonio arqueológico y paleontológico entre la población, para conservarlo y protegerlo a través de su uso y la difusión del conocimiento”.
Nona Perera, Jefa del Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Lanzarote, ha explicado que “en estos momentos se encuentran en estudio los materiales encontrados”.
“Con los huevos enteros se realizará un TAC, posiblemente, en la Clínica San Roque de Lanzarote”.
Dependiendo de los resultados, Perera argumentó también que el Cabildo optará por trasladarlos al ICP (Instituto Catalán de Paleontología) o a Burgos; o en última instancia trasladarlos a Grenoble (Francia) para pasar por un sincrotrón (acelerador de partículas).
Otro de los análisis que se tienen que hacer es la determinación del taxón de las cáscaras de huevos, detalló la jefa del Servicio de Patrimonio, “ya que si se descarta que no es el africano, pudiera pertenecer a uno propio de la isla”.
La vértebra de serpiente (boa) se encuentra en el Museo de Historia Natural de París, donde la estudia el especialista Salvador Baylón.
Los fragmentos de huevos de tortuga se estudiarían conjuntamente con los que tiene el Museo de Tenerife, pero en estos momentos se estudian tan sólo los de la isla de Lanzarote.
Huevos de Ratites (de la familia del Avestruz)
Durante dos campañas (2009 y 2011) se han estudiado los procesos paleoclimáticos y biogeográficos que rodean el desarrollo de aves gigantes en condiciones de insularidad, de la flora y demás fauna que le acompañan.
Exactamente, en la vertiente Este y Oeste del extremo norte del macizo de Famara existen formaciones sedimentarias que albergan fósiles de al menos los siguientes animales: gasterópodos (caracoles terrestres), tortugas, serpientes y aves, éstas últimas de significativo tamaño a juzgar por sus huevos, hecho que les impide volar.
Los sedimentos -arenosos- se acumulan por la acción del viento en un breve espacio temporal, entre 5 y 5,5 millones de años, al final del Mioceno, en el Mioceno superior.
No existen dudas de que las aves a las que pertenecen los huevos de este yacimiento pertenecen al grupo de las Ratites (aves no voladoras de gran tamaño como el avestruz, emú, casuario, ñandú etc.), y al taxón Struthio (avestruz).
En el Paleógeno existen grandes aves que con la fragmentación del suelo de Gondwana que se sucede en esta época, se dispersa o separa África, Asia, Nueva Zelanda y cada uno de esos fracciones portan a estas aves.
Así, las moas, aves de las que se conocen 10 especies viven en Nueva Zelanda durante el Cretácico (más de 90 millones de años), donde la población indígena maorí las conoce y acaba con ellas; los tinamús de América del Sur; las aves elefantes de Madagascar; los emús y casuarios en Australia y Papúa Nueva Guinea y en África los Struthios (avestruces).
El Struthio aparece en la Tierra hace entre 6 y 7 millones de años y la especie actual (Struthio camelus) hace un millón y medio. Como sabemos por cronología absoluta la edad de los basaltos de Famara, los que se encuentran sobre la estratigrafía fértil en la que se localizan los huevos que nos interesa, alcanzan los cinco millones trescientos mil años, por lo que las avestruces de Lanzarote tienen al menos 5,5 millones de años, no pertenecen a la especie actual.
Antecedentes
El interés científico por estos yacimientos se inicia cuando se localizan cáscaras de huevos en Órzola que son estudiadas por dos investigadoras alemanas (Rothe 1964, 1974; Sauer and Rothe, 1972). Estas especialistas en cáscaras de huevo ya habían trabajado en el continente africano, Asia y Madagascar) y las atribuyen a dos Ratites, Struthio y un Aepyornítido (aves elefantes) indeterminado.
Con posterioridad, dos especialistas holandesas estudiaron los gasterópodos de Órzola Gittenberger & Ripken (1985) quienes encontraron Zootecus insulares y describieron cuatro especies nuevas: Pupoides orzolae, Theba orzolae, Leptaxis orzolae y Canariella orzolae.
Estos gasterópodos se encuentran en el mismo paquete estratigráfico que los huevos de aves y tortugas objeto de estudio.
Yacimientos: Valle Chico, Valle Grande y Fuente de Gusa
Los yacimientos más interesantes son: Valle Chico, a 40 m.s.n.m. con una estratigrafía de proyección vertical compuesta por un depósito eólico antiguo con fragmentos de algas y caparazones marinos que fueron desplazados por el viento desde la orilla de la antigua playa y se encajaron en un lugar donde adquieren el máximo desarrollo, alcanzando 7 metros de alto y situado actualmente entre dos coladas basálticas de varios metros de desarrollo que se han datado cifrándose la superior en 5.3 millones de años y la inferior en 6, justo al final del Mioceno.
Valle Grande se estaciona a 48 m.s.n.m. al sur de Valle Chico en una ladera inclinada cubierta por derrubio que impide conocer fácilmente su composición. En esta campaña de 2011 se ha evidenciado una mayor amplitud del enclave, que gana en extensión y en calidad ya que se han recogidos varios fragmentos y ejemolares en este lugar.
Fuente de Gusa, a 30 m.s.n.m. conformado por una pared vertical cuyos basaltos protegen a los depósitos de los agentes atmosféricos.
Las aves gigantes de Lanzarote viven en un periodo de transformaciones geográficas en todo el globo que conlleva cambios radicales en las áreas de distribución de los animales y vegetales y la desaparición masiva de muchas especies. El paso del Mioceno al Plioceno experimenta fluctuaciones en la temperatura media de los océanos, aunque conservándose la tendencia al enfriamiento que comienza en el Mioceno medio, hace unos 14 millones de años.