El precio de la vivienda en alquiler en Canarias sube un 8,8 por ciento durante el último año

Imagen aérea de Arrecife.

El precio de la vivienda en alquiler ha subido un 8,8% en el archipiélago canario durante el último año, dejando la renta mensual de cada metro cuadrado en 15,6 euros. Este dato supone un incremento del 2,2% en el último trimestre y del 1,3% con respecto al mes anterior, según la información aportada el último informe de precios por la plataforma idealista. Por otro lado, el precio sube un 8,7% en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, hasta los 15,4 euros/m2, mientras que crece un 9% en la de Las Palmas, hasta los 15,8 euros/m2. Tanto en las provincias como en la región se alcanza el precio máximo de la vivienda en alquiler.

En la provincia de Las Palmas, el precio creció en la capital un 10,7% (hasta los 14,3 euros/m2). La mayor subida entre los mercados analizados en la provincia es la de Telde (16,6%), seguida de la de Mogán (16,4%). El mercado más exclusivo de la provincia es Mogán (22,9 euros/m2), seguido de San Bartolomé de Tirajana (22,3 euros/m2), mientras que Puerto del Rosario (11,2 euros/m2) es el más económico.

En la provincia de Santa Cruz de Tenerife, el precio ha crecido un 4,5% en la capital durante el último año hasta los 13 euros/m2. La mayor subida en la provincia se produce en San Miguel de Abona (16,6%), seguida de la de El Rosario (14,1%). El techo de la provincia lo marcan Arona (20 euros/m2) y Adeje (19,4 euros/m2), mientras que La Orotava (10 euros/m2) es el mercado más económico.

Para Francisco Iñareta, portavoz de idealista, “todas las medidas aprobadas en los últimos años y que pretendían proteger al inquilino han provocado el efecto contrario: un desastre regulatorio y los inquilinos más desprotegidos que nunca. Son políticas que han penalizado sistemáticamente al propietario. En este marco de inseguridad jurídica, en el que las reglas pueden cambiar constantemente, el propietario está decidiendo sacar su casa del mercado o venderla y olvidarse de problemas. La ecuación es muy sencilla: si hay menos casas para alquiler y la demanda no para de crecer no es difícil comprender que los precios suban. Los propietarios tienen cientos de inquilinos entre los que elegir, y evidentemente escogen siempre aquellos más cualificados y fiables, que les dan más seguridad. Es un proceso de elitización del alquiler. 

Si además continúa la política de topar más los precios estos perfiles son los únicos que se benefician. Y los más perjudicados son justamente aquellos a los que se quería proteger, que ven con cada piso que desaparece del mercado como se evaporan también sus posibilidades de acceder a una vivienda. La situación no va a mejorar y seguiremos asistiendo a la reducción cada vez más acuciante de oferta y miles de familias desesperadas por no poder alquilar una casa.”